Ansiedad en los niños

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Aunque a algunos les cueste creerlo, también pueden presentarse problemas de ansiedad en los niños. Si tu hijo se inquieta demasiado al separarse de ti, al ir al colegio, incluso por cosas que ni siquiera han ocurrido aún, si tiene continuos miedos, repite con frecuencia «qué pasaría si…, tiene excesivo miedo a fallar, etc

Si es así, es probable que el niño padezca ansiedad. Un estado de ansiedad excesiva también puede somatizarse y manifestarse a través de síntomas físicos, como dolores de tripa, de cabeza, manos húmedas y frías, palpitaciones, sensación de mareo, ganas de vomitar, noches de insomnio y una sensación generalizada de tensión.

En sí, la ansiedad es una emoción que experimentamos como respuesta a una situación amenazante o de peligro. Es completamente normal tener sentimientos de ansiedad en determinadas situaciones y a determinadas edades. Los principales miedos de los niños suelen ser a la oscuridad, a los monstruos, miedo a caerse de la bicicleta, etc. Para otros niños, estos sentimientos aparecen en situaciones sociales y de evaluación, como al hacer un examen, al enfrentarse a situaciones nuevas, a conocer a otros niños o al ser objeto de una broma. Pero con el tiempo la mayoría de los niños aprende que los monstruos no existen, que los exámentes se aprueban estudiando y desarrollan habilidades para afrontar una situación nueva o una broma.

Sin embargo, para otros niños, las sensaciones de ansiedad son demasiado intensas o se suceden con demasiada frecuencia. En lugar de aprender a manejar la angustia, estos niños sufren ansiedad y se sienten cada vez peor.

¿Cómo se detectar la ansiedad en los niños?

1. Exceso de tensión física o estrés
No es conveniente que los niños se agoten en exceso. Es fundamental que descansen y respeten horarios infantiles. Cuando un niño tiene exceso de estrés o tensión física lo manifiesta con dolores de cabeza, rabietas o berrinches muy frecuentes y difíciles de calmar, cansancio, falta de apetito, irritabilidad e ira, dificultades para conciliar el sueño, problemas digestivos e inclusive alergias en la piel, dificultad para concentrarse con algo de su interés, etc

2. Miedos normales del desarrollo3. Trastorno de ansiedad por separación
Los niños que se angustian en exceso ante la separación cotidiana de sus padres o de las personas encargadas de su cuidado pueden estar sufriendo este trastorno.

El lloro, la necesidad de aferrarse a alguien, o el sentimiento de pánico ante la separación son señales muy comunes.

4. Fobia social
Los niños se relacionan socialmente con otros niños en el colegio, en el parque…, y también con adultos. Sin embargo, algunos niños sienten ansiedad ante la proximidad de ciertas situaciones sociales: hablar en público en clase, participar en una conversación o en actividades con otros niños, hacer amigos. Suelen ponerse nerviosos por lo que pensarán los demás de él, por hacer el ridículo o ser objeto de críticas.

5. Trastorno de ansiedad generalizada (TAG)
Los niños con este trastorno se preocupan por todo tipo de cosas. Se inquietan en exceso por el rendimiento escolar, por la salud, por temas familiares e incluso por lo que sucede en el mundo. Tienen una excesiva inclinación hacia el perfeccionismo, preocupación por sus calificaciones y su desempeño escolar o social, entre otros. Si bien es normal mostrar preocupaciones, los niños con TAG no pueden dejar de inquietarse, aunque se les explique o dé consejo. Suelen ser muy irritables, padecer alteraciones del sueño y molestias o dolores musculares causados por la preocupación.


Qué podemos hacer para ayudar al niño que sufre ansiedad

Es importante que el niño se enfrente a sus miedos, aunque lo que él prefiera sea evitar esas situaciones y vosotros como padres intentéis evadir todo lo que le angustia. Ayudadle con mensajes positivos y reforzándole por cada intento que realiza para superar sus miedos.

Puedes ayudar al niño a darse cuenta de que sus pensamientos están interfiriendo en su rendimiento, y ayudarle a formar ideas más racionales y objetivas que sustituyan los pensamientos negativos automáticos.

Y si las cosas no salen como quiere, hacerle ver que no pasa nada. Todos necesitamos aprender y tiempo para ello y que siempre tiene más oportunidades para intentarlo. o una inclinación excesiva al perfeccionismo, preocupación por su desempeño escolar o social, entre otros.

Recomendaciones y consejos para ayudar a bajar la ansiedad en los niños

1. Como padres, mantened la calma.
No os culpéis en exceso por lo que estáis viviendo. Centra tu esfuerzo en ayudarle a partir de ahora.

2. Escúchale.

Siéntate con él y escúchale en lugar de sentarte a hablar y hablar y decirle todo lo que debe hacer. Descubre el mundo que está sucediendo dentro de tu hijo. Pregúntale de qué tiene miedo y qué le preocupa. No le digas que no pasa nada, y que no tiene por qué preocuparse, es mejor que le respondas cosas como… “te entiendo, yo también cuando era niño sentí miedo y te entiendo… yo te acompaño y juntos vamos a encontrar la forma de que te sientas mejor”.

El niño necesita empatía y comprensión, no que se le diga solamente qué hace mal y qué tiene que hacer. Necesita que sienta que le entiendes y que le acompañas en el camino de su crecimiento y sienta la fortaleza de estar a su lado.

Escúchalo, no quieras hacer como que tú no sientes, no le hagas ver que el miedo es de débiles o que está mal sentirse así, pues entonces le harás sentir que es “raro o diferente” por sentirse así, cuando aceptémoslo, tú también has sentido miedo en algún momento de tu vida, pero que has aprendido a aceptar lo que sientes y a encontrar tu propia fortaleza, conociéndote a ti mismo y a descubrir todo lo que eres capaz de hacer.

Para ayudarle mejor intenta recordar esos momentos de tu infancia donde te sentiste parecido, y te preguntes ¿qué me hubiera gustado que hicieran mis papás? y entonces… no lo dudes y hazlo, seguramente es lo que necesita tu hijo.

3. Explícale lo que está sintiendo.

Una vez que lo escuchas puedes entonces explicarle lo que le está pasando. Tan básico como “estás creciendo”, “te sientes con miedo porque no sabes lo que va a pasar”, “te sientes presionado por sacar buenas calificaciones”, “te sientes comparado”, “sientes que necesitas más atención de mí”, “no tienes claro qué pasa con nosotros”, etc. etc.

Explicarle lo que le está pasando como si fueras su propio espejo, es de gran ayuda.
Lo que sea que tú percibas que está sintiendo, refléjaselo, pues puede que no entienda lo que siente y descubrirlo y ponerle palabras ayuda mucho para empezar a manejarlo. Imagínate la angustia de sentir gran cantidad de cosas dentro y no saber qué es eso.

4. Ayúdale a canalizar lo que siente
Ahora que ya lo has escuchado y ya le has explicado, ahora se trata de ayudarle a canalizar lo que siente. Esto lo puedes hacer con una hoja y colores, diciéndole que dibuje lo que siente. También puede ser que se vayan a un lugar donde pueda gritar con todas sus fuerzas la frustración, el enojo o el miedo.

Se trata de que canalice lo que siente y se enfrente a ello para que pueda relajarse e inclusive llorar.

5. Explícale cuál es la realidad
Intenta identificar cuál es el miedo o la preocupación que está teniendo, y averigua cuál es el error de percepción que tiene. No se trata de que le digas “tu miedo no es verdad”, sino que le ayudes a descubrir por qué no es verdad en su realidad.

6. Enséñale las ventajas de vivir en el presente
Habla con él sobre lo que está pasando en el momento y no tanto sobre lo que ya ha pasado o sobre lo que va a pasar. Intenta ser consciente de lo que les decimos o hacemos, pues muchas veces somos nosotros los adultos los que los separamos del presente, los interrumpimos de lo que están haciendo y hablamos y hablamos sobre lo que hicimos o lo que vamos a hacer. Es importante que disfrutéis juntos de las actividades en el presente: salid a montar en bici, a dar un paseo por el campo, a hacer la compra…

7. Vigila su dieta y el uso de la tecnología
Baja la cantidad de azúcar y colorantes en su dieta así como el tiempo que pasa frente a una pantalla. Ambas cosas están muy relacionadas con el estrés, la ansiedad y el déficit de atención en los niños, y es bastante químico, a nivel de cerebro, que el azúcar, los colorantes y las pantallas, tienen un efecto no muy agradable a nivel cerebral.Vigila que no pasen más de 4 horas sin consumir alimentos pues entonces el azúcar baja y eso también genera desequilibrio.

8. Rutinas predecibles
Es importante que los niños sepan qué actividades van a realizar, porque anticipan que es lo que va a suceder y eso les reporta tranquilidad.

El horario y tiempo de sueño es igualmente importante, con una rutina previa, ya sea el baño, leer un cuento…, para que sea lo más predecible posible, y que esté durmiendo las suficientes horas.

9. Dedícale un tiempo al día de calidad
Durante este momento es importante que te olvides de todo lo demás (sobretodo el teléfono móvil) que lo mires a los ojos, te pongas a su altura y que no quieras dirigir. Es su momento de diversión con contigo, déjale que te enseñe lo que le gusta y con qué se lo pasa bien.  El niño no necesita que estés diciéndole todo el día qué hacer. Necesita que te rías con él, sé espontáneo, corred, bailad…

10. Busca ayuda profesional
Si la ansiedad de tu hijo continúa aumentando y dificulta su desarrollo escolar, las relaciones con sus amigos y familiares, es aconsejable que recurras a un profesional.

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