«Aprender haciendo», un aprendizaje para toda la vida

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Por la ciencia cognitiva se sabe que el aprendizaje es una función de la memoria, y que ésta se estructura en dos niveles: la que conocemos como «memoria episódica», que acumula las experiencias que vivimos y que es muy anterior a la aparición del lenguaje, y la «memoria semántica», que funciona con el lenguaje y es mucho más reciente en el calendario de la evolución.

La memoria episódica funciona constantemente, siempre, en cualquier lugar, y es muy eficiente. «Por ello, cuando hemos aprendido a “hacer” algo, nunca más nos olvidamos. Ya sea montar en bicicleta, tocar el clarinete, realizar una operación de cataratas, preparar una fabada o programar ordenadores. Cuanto más practicamos, mayor grado de maestría adquirimos. Todas aquellas actividades en las que hemos practicado un “hacer” y hemos vivido una “experiencia” real y significativa, quedan fuertemente registradas en la memoria (episódica) y son inmediatamente accesibles cuando, posteriormente, las necesitamos».

«A este proceso le llamamos “aprendizaje” y al saber hacer le llamamos “experiencia”. Es bien cierto que el lenguaje nos distingue del resto de los animales y que nos proporciona una capacidad diferencial para aprender, muy importante. Pero el lenguaje funciona correctamente cuando trabaja sobre la experiencia (memoria episódica), y no al margen de ella. Aprender es hacer, «learning by doing», y hasta que no incluyamos este “hacer” en el sistema educativo, seguiremos utilizando una tecnología educativa obsoleta y condenada al fracaso. Que las falsas creencias no nos impidan aplicar la evidencia empírica para innovar en educación».

El autor del libro «Aprender es hacer», Sebastian Barajas, explica muy bien este proceso y manifiesta que nuestro sistema educativo está plagado de falsas creencias sobre la educación y el aprendizaje que contaminan e impiden cualquier propuesta de innovación. «Tenemos suficiente evidencia empírica para demostrar que la clase magistral, el estudio por memorización y los exámenes son herramientas muy ineficientes para aprender los complejos procesos de razonamiento que la vida profesional moderna exige».

Fuente: abc.es
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