Mamá: «Yo solito»

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En los primeros meses de vida, el bebé vive en total dependencia. Está indefenso. Depende completamente de sus padres para poder sobrevivir. Según van creciendo empiezan a ser más autónomos y a realizar pequeñas cosas por sí solos, aunque siempre guiados por sus padres empiezan a gatear, a caminar, a hablar, a comer…

Los padres debemos dejarles que poco a poco empiecen a valerse por sí mismos, sin necesidad de estar encima de ellos continuamente, animándoles a tomar la iniciativa y llegando a un equilibrio entre lo que ellos pueden hacer y lo que nosotros les hacemos.

Es tan negativo sobreprotegerlos y hacérselo todo, como «sobreexigirles» y pedirles que desempeñen tareas muy complejas y que superen sus posibilidades. La autonomía de cada niño debe ser adecuada a cada edad y sus capacidades para evitar la frustración, animándole a confiar en ellos mismos.

Para que un niño aprenda adecuadamente se le debe empezar a enseñar desde la primera infancia, educándole para que sepa valerse por sí mismos y adquiera responsabilidades poco a poco, lo que supone dejar que cometa equivocaciones, asuma las consecuencias de sus actos y aprenda de sus errores. Hay que tener en cuenta que si los niños aprenden desde pequeños a ser autónomos y asumir pequeñas responsabilidades, cuando crezcan estarán preparados para afrontar responsabilidades más importantes y resolver los conflictos más graves que tendrán a lo largo de su vida.

En muchos casos los padres suelen anticiparse a las acciones de los niños, y no les dejan hacer las cosas solos, piensan que son demasiado pequeños, que no saben o que no son capaces. En otras ocasiones les resulta más cómodo y rápido hacer ellos una tarea que dejar que la hagan los niños. Pero los hijos necesitan asumir tareas como recoger sus cosas, ayudar en casa o vestirse solos.

Para enseñar hábitos de autonomía se debe empezar con tareas pequeñas y favorecer que vayan asumiendo responsabilidades más importantes.

«Yo solito»

Hay una etapa en la que el niño empieza a tener iniciativa y quiere hacerlo todo «yo solito». Los padres no debemos dudar de sus capacidades, sino aprovechar esta motivación para empezar a darles autonomía, aunque eso implique que le cueste más hacer las cosas, en ocasiones nos desespere la lentitud con la que lo realizan, las hagan mal o que tengamos que estar más pendientes de ellos.
Si frenamos esta iniciativa, luego será más difícil que quiera hacer las cosas cuando se lo pidan sus padres. Obviamente hay tareas que no puede hacer aunque quieran, ya que son complicadas o tienen riesgo, en esos casos se les debe explicar por qué no pueden hacerlo ellos solos.

Los padres debemos confiar en la capacidades de nuestros hijos, animándoles con comentarios positivos sobre sus avances, respetando su ritmo de aprendizaje y no esperando los mismos resultados, ya que cada uno tiene unas habilidades.

Responsabilidades adecuadas según las edades:

-A los 3 años pueden empezar a realizar ellos mismos actividades relacionadas con la alimentación, la higiene y el autocuidado en general.

-A los 5 años. Los niños deben vestirse solos, asearse: lavarse la cara y los dientes. Pueden ordenar su habitación, recoger los juguetes y llevar la ropa sucia al cesto. También pueden realizar tareas de la casa, como ayudar a poner o quitar la mesa. Siempre evitando determinados utensilios como cuchillos, botellas de cristal…

– A los 6 años. Debe usar correctamente los cubiertos, bañarse o ducharse solos y peinarse. Pueden continuar ayudando en tareas sencillas de la casa. A esa edad ya deben reconocer sus errores y disculparse cuando hacen algo incorrecto.

– Con 7 años deben mantener su habitación ordenada y ayudar en las tareas del hogar. Pueden levantarse con el despertador y prepararse para ir al colegio solos. Ayudar a hacer su cama, poner la mesa y ordenar sus cosas…También pueden empezar a administrarse con su paga semanal y solucionar sus propios problemas cotidianos ayudados por sus padres.

Consejos para padres

– Enseñarle cómo se hacen las cosas. Los padres debemos enseñar a los niños cómo hacer aquello que les pide. No se puede dejar que se vistan sin mostrarles como se atan los zapatos o pedir que se bañen sin saber cómo se lava el pelo.

-Ser constantes. Si se quiere enseñar a un niño a que coma solo, debe ser una norma que se mantenga cada día. No se debe decir a un niño un día que se tiene que comer solo y al siguiente darle de comer nosotros porque tenemos prisa.

-Facilitar el trabajo pero dejándoles cometer errores. Si se intenta que el niño aprenda a comer solo, debe empezar con alimentos fáciles de pinchar. Hay que evitar que ante sus fallos o las dificultades que se les presenten, los niños se desanimen o se frustren y acaben haciéndolo los padres.

-Valorar los logros. Es muy importante felicitar al niño a medida que va consiguiendo sus metas ya que esto les anima a continuar.

-Permitir que se equivoquen. Aprender de los propios errores es una de las principales formas de aprendizaje.

Fuente: bebeguia.net

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