10 consejos para aumentar la autoestima de tu hijo

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La autoestima es la discrepancia que existe entre lo que pensamos que somos y lo que nos gustaría ser, es decir, es cómo valoramos lo que pensamos que somos.

En el ámbito infantil o juvenil, podemos hablar de cinco áreas relacionadas con la autoestima: el área social (son los sentimientos del niño o adolescente sobre las relaciones con sus amigos), el área académica (qué piensa de su faceta como estudiante), el área familiar (cómo se siente como miembro de su familia), imagen física (cómo ve su aspecto físico o sus capacidades físicas) y autoestima global (valoración general que hace de sí mismo).La autoestima es un elemento muy importante para una vida exitosa y feliz. Una persona puede ser bendecida con inteligencia y talento pero si carece de autoestima, puede resultar un obstáculo para alcanzar el éxito en sus tareas, relaciones y virtualmente en todas las áreas de la vida.

Los primeros años en la vida de un niño son el fundamento de una sana autoestima. Como padres, no podemos controlar todo que nuestro hijo ve, oye o piensa, ni como esto afectará a la imagen de si mismo. Pero podemos hacer mucho. Tenemos al niño en sus primeros años de vida y durante estos años, lo qué entra en la mente de nuestros hijos es muy impactante, y deja una marca de por vida. Por ello, los padres tienen una oportunidad única, irrepetible de abrir «el baúl de la autoestima» en el cuál el niño almacenará muchas cosas positivas sobre sí mismo. En los años y décadas por venir, este «baúl» se enfrentará con las experiencias negativas de la vida, que son inevitables.

¿Cómo podemos, desde nuestra posición de padres, aumentar la autoestima de nuestros hijos? Aquí hay algunas sugerencias:

1. Demuéstrale amor y afecto: Todos los comportamientos que tengamos con nuestros hijos, desde la infancia, se deben hacer con afecto y amor. Un bebé que fue tratado con amor y afecto tendrá la sensación subconsciente que es lo suficientemente digno e importante para ser querido.

2. Felicítale: Felicita a tu hijo siempre que haga algo correctamente. Dígale, «Estoy muy orgulloso de ti. Eres muy especial. Me gusta mucho lo bien que te has comportado o lo bien que lo has hecho». Sin embargo los elogios no deben ser exagerados, deben ser creíbles, frases como «Eres el mejor del mundo» o «Eres la más guapa del mundo» pueden ser contraproducentes.

3. Ponle objetivos alcanzables: La meta debe ser alcanzable (vestirse solos, conseguir una mejor nota en el próximo examen, poner la mesa, recoger la habitación…). Las metas deben ser fijadas en función de su edad y sus capacidades. Nunca fijes metas inalcanzables porque tendrá un efecto negativo en él, ya que se desmotivará y no se sentirá útil. Mientras el niño se está esforzando por lograr la meta, acompáñalo y felicítalo a cada paso del camino. Una vez que alcance la meta, felicítale por su logro y refuerza su imagen personal.

4. No le critiques cuando haga algo mal: No critiques a tu hijo, critica la acción. Cuando haga algo mal, dile, «Eres un niño bueno y especial, no debes hacer esas cosas» en vez de decir, «eres malo.» Si le decimos «eres malo» el niño acabará por creérselo, las incorporará a como piensa que es y obrará en consecuencia, y en realidad no es cierto, solo es que se ha equivocado en un momento determinado.

5.Ten en cuenta sus sentimientos: No todos los niños reaccionan de la misma manera ante un determinado comportamiento. Es muy importante considerar los sentimientos de tu hijo. Si tu hijo se siente ofendido por un comentario hecho por un amigo o un profesor, dile «Sí, se que te ofendió lo que dijo esa persona » o «Sé que sientes que tu amigo no te quiere». En ocasiones, para aliviar su dolor, pretendemos no dar importancia al asunto, y esto es un error porque a él sí le parece importante, de manera que solo después que tu hijo sienta que sus sentimientos son importantes y tomados en cuenta, él estará abierto para que alimentes su autoestima mostrándole que a veces las personas se equivocan y dicen cosas que no piensan, le puedes decir toda la gente que sí lo quiere y respeta, y las cosas positivas que otros han dicho sobre él.

6. Deja que cometa errores. Lo más seguro es que tu hijo cometa errores. Sin embargo, los errores también son lecciones valiosas para que tenga confianza en sí mismo. Por ejemplo, si pone su plato demasiado cerca del borde de la mesa y se cae, pregúntale qué puede hacer de manera diferente la próxima vez para que no suceda lo mismo. De esa forma su autoestima no sufrirá y comprenderá que es normal cometer errores de vez en cuando.

7. Muéstrale que estás orgulloso de él:
Habitualmente debemos recordar decir a nuestros hijos lo afortunados y orgullosos que estamos de ser sus padres. El niño debe saber que que se le quiere incondicionalmente, cuando falla, o cuando hace algo incorrecto, recuerda decirles, «¡Eres especial para mí, y yo te voy a querer siempre!».Es importante repetirle que creen en él y que lo animen a seguir adelante. Dar aliento significa reconocer el progreso, y no sólo premiar un logro. Si tu hijo tiene dificultades en abrocharse el pantalón, dile: “Estás poniendo todo tu empeño, ¡y casi lo logras!” en lugar de “No, así no. Déjame que yo lo haga”.

7. Habla positivamente de tu hijo en presencia de la gente importante en su vida, como abuelos, profesores, amigos etc. Para él es importante que sus padres hablen bien de él y se sentirá orgulloso. También debemos tener mucho cuidado cuando hablamos entre adultos y ellos están presentes. Generalmente, aunque creamos que están simplemente jugando, suelen estar prestando atención a la conversación de los mayores. Si estamos intentando que nuestro hijo no se preocupe en exceso de su apariencia física, pues es más bien bajito, desandaremos todo lo ganado en el momento que nos oiga alabar al hijo de la vecina por lo alto que es. Y, lo que es peor, a partir de ese momento ya no creerá las palabras paternas que le indiquen que: «ser bajito no tiene importancia, porque lo importante es la forma de ser de cada uno».

8. Nunca le compares con otros niños y hermanos. Nunca le digas: «¿Por qué no eres como Ángel?». Y si otras personas lo hacen, tranquilízale y dile que él es especial y único a su manera. «Es probable que sienta vergüenza, envidia y presión por competir. Incluso comparaciones positivas como “Tú eres el mejor jugador”, son potencialmente dañinas porque a tu hijo se le hará difícil alcanzar tu nivel de exigencia. Si le dices que lo aprecias por ser como es, será más probable que se valore a sí mismo.

9. Cuando otros traten con tu hijo asegúrate de que sepan cuáles son sus puntos fuertes y débiles. Al principio del año escolar es importante hablar con los profesores de tu hijo y decirles cuáles son sus puntos fuertes y las áreas en las cuales él o ella sobresalen, de modo que el profesor tenga una perspectiva positiva de ellos y continúe fortaleciendo estos puntos.

10. Mejora tu propia autoestima. Los padres que carecen de suficiente autoestima tendrán dificultades para mejorar la autoestima de sus hijos. Un buen padre es un padre que sabe que él o ella no son perfectos pero se valoran por lo que son, siempre intentando crecer y mejorar.

Es muy importante que los niños tengan una alta autestima de sí mismos porque de este modo se valorarán positivamente y estarán satisfechos consigo mismos. Al tener confianza en sí mismos, conocen cuáles son sus puntos fuertes, y hacen gala de ellos, y saben identificar sus puntos débiles, por lo que intentan mejorarlos, siendo la crítica que se hacen a sí mismos, suave.

Por el contrario, en los niños con baja autoestima existe una gran diferencia entre cómo sienten que son y cómo les gustaría ser. Cuantas más áreas de la vida del niño o adolescente estén afectadas por esta forma de valorarse, peor será su evaluación global. La baja autoestima aparece en muchos problemas de la infancia y la adolescencia. Quizá un adolescente obtenga muy buenos resultados académicos, pero si eso no es muy importante para él o ella, no tendrá mucho valor. En cambio, si lo que realmente considera importante es ser aceptado por un grupo de personas y es sistemáticamente rechazado, llevará a cabo cualquier tipo de conducta para pertenecer a dicho grupo (hacerse un tatuaje, un pearcing, consumir alcohol o drogas, etc).

“La autoestima proviene de sentir que uno es aceptado, que es capaz, y de saber que nuestras contribuciones son valiosas y valen la pena”, Jane Nelsen,

Fuente imagen: abc.es

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