Baños en la piscina con tu bebé

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Ya ha llegado el verano, y es estupendo que tu bebé pueda disfrutar de unos baños en la piscina antes de saber nadar, y qué mejor manera de hacerlo que contigo. Es lo que se llama matronatación, es una actividad acuática que promueve la estimulación del bebé a través de juegos que le ayudan a moverse por el agua acompañado y guiado por sus papás.

La edad más adecuada para iniciar las inmersiones en el agua, es a partir de los 4 o 5 meses que es cuando su sistema inmunológico ha madurado y el riesgo de que sufra otitis o conjuntivitis es más reducido. Numerosas investigaciones han comprobado que a esta edad, la adaptación del bebé al medio acuático es muy buena.

Por normal general a la inmensa mayoría de los bebés les encanta el agua, aunque algunos lloran cuando les metemos en ella. Pero en realidad no es porque no les guste, sino por el cambio de temperatura, ya que ellos están acostumbrados al agua calentita de su baño antes de cenar. Es muy importante transmitirles tranquilidad y seguridad, y de esta forma ellos se sentirán confiados y se irán animando poco a poco a mojarse y posteriormente a meterse en el agua. Al fin y al cabo han estado nueve meses viviendo en un medio acuático, por lo que no les resulta desconocido del todo.

Beneficios de la matronatación:

– Tonifica el sistema inmunológico del bebé y aumenta su capacidad respiratoria.

– Estimula el desarrollo psicomotor, mejorando su flexibilidad, su equilibrio y fortaleciendo los músculos.

– Le abre el apetito y le relaja, permitiéndole conciliar el sueño con mayor facilidad.

– Realizar una actividad nueva y divertida con sus padres aumentará el vínculo afectivo, la confianza y la unión entre vosotros.

Te damos unas pautas para que sus baños en la piscina le resulten placenteros :

El primer día que acudas a la piscina es importante que no esté demasiado concurrida, para que haya tranquilidad y el niño no se asuste. A veces los gritos de juego, los saltos y el salpicar de agua de otros niños les pueden alterar al principio, y percibirlo como un peligro. Durante el primer día no es necesario que le bañes, simplemente échale crema, ponle su traje de baño y dale un paseo por las instalaciones de la piscina para que se vaya familiarizando con el espacio, el lugar, los sonidos, los colores…

Al día siguiente, siéntate con él en el bordillo de la piscina para que toque el agua, vea cómo se mueve. Puedes mojarle un poquito y ver si se va animando a meterse. Si es así dale una pequeña ducha contigo para que la impresión al meterse sea menor.

Cuando ya estéis en el agua, no le sueltes rápidamente, tenle pegado a ti para que se sienta seguro. Si empieza a reir, entonces es que se siente seguro y tranquilo y podrá disfrutar de un día de piscina.

Cuando pase unos días y el niño ya esté acostumbrado a bañarse contigo y disfrute de sus jornadas de piscina, puedes probar a separarle un poco para practicar juegos con él, pero la separación entre él y tú debe permitir agarrarle con el brazo inmediatamente, para que si se sumerge puedas ayudarle a emerger antes de que se asuste.

El tiempo adecuado de un bebé para permanecer en el agua no debe superar los 15 minutos que es cuando empieza a perder temperatura. Si puedes darte una ducha calentita con él al salir, es fenomenal, y después sécale enseguida para que no note el cambio de temperatura. Cuando le seques, tápale bien la cabeza que es por donde los peques pierden más calor, y sécale muy bien las orejitas para evitar que se le quede humedad dentro.

Recomendaciones importantes:

– Ahora que llega el calor no olvides echarle crema 20 minutos antes de exponerle al sol. Su piel es muy delicada y puede enrojecerse y dañarse rápidamente con el sol.
Si ha comido recientemente, no debes meterle en el agua, porque si traga algo de agua es posible que vomite, se asuste y ya no quiera volver a bañarse.
– Cuando te bañes con tu bebé debes estar muy relajada y tranquila para disfrutar de la actividad, y que le transmitas seguridad y felicidad. Si estás nerviosa o estresada, es mejor que lo dejes para otro momento ya que el peque podría contagiarse de tu malestar.

Fuente imagen: nonabox.es

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