¿Cómo preparar a los niños para el cambio de hora?

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Ya ha llegado la primavera y con ella el habitual cambio de hora. Este año debemos cambiar la hora el domingo 31 de Marzo que adelantaremos el reloj una hora, es decir a las 2:00 a.m serán las 3:00 a.m.

Este cambio hará que tengamos la sensación de que las tardes son más largas, pues tendremos más luz por la tarde antes de que anochezca. Esta medida permite ahorrar, aproximadamente el 5% del total del consumo eléctrico (unos 300 millones de euros, según el Ministerio de Industria).

Pero estos cambios de hora pueden provocar alteraciones en nuestro organismo, que notamos tanto adultos como niños, aunque ellos lo acusan más. Os indicamos algunos síntomas que podréis notar en estos días:

– En primer lugar, perdemos una hora de sueño el día que se realiza el cambio de hora.

– Todos los horarios de sueño y comidas del día siguiente se adelantan, al menos en teoría. Por ello, surgen las dificultades para dormir por la noche y somnolencia durante el día, inapetencia, mal humor e irritabilidad. Este comportamiento puede alargarse de una a dos semanas, especialmente en los niños, hasta que el organismo se acostumbra al nuevo horario.

– Las funciones biológicas, desde la temperatura corporal a la presión y las actividades metabólicas, están basadas en un ritmo circadiano, que, durante las 24 horas, alterna actividad y reposo, en el ciclo vigilia-sueño. Al cambiar una hora el «sincronizador» crea un ligero desfase en el organismo.

¿Qué podemos hacer para preparar a los niños al cambio de hora?

– Lo más adecuado es ir preparando a los niños al cambio de hora unos días antes. Se debe adelantar la hora de irse a la cama y de despertarse por la mañana unos diez minutos cada día. Simultáneamente también deberían ir adelantándose también las horas de la comida.

– En los días siguientes al cambio de hora, el niño recupera el ritmo. Si no hemos preparado a los niños antes de proceder al cambio de hora, también podrá hacerse a partir del día siguiente, pero al revés:  acostar al niño unos minutos más tarde, es decir que si el niño se iba a dormir a las nueve, las noches siguientes al cambio de horario podrá irse a la cama a las nueve y diez, pero también deberá despertarse más tarde por la mañana. Este proceso quizás es más complicado para los niños que están escolarizados pues deben llegar puntuales al colegio, por lo que os recomiendo la primera opción.

– Os recomendamos que preparéis un desayuno muy completo para recuperar energía.

Fuente imagen: www. abc.es
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