¿Decidiendo campamento para tu hijo?

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Si no lo has hecho ya y es una opción que estas valorando para poder cubrir el tiempo libre de tu hijo, tienes que ponerte en marcha cuanto antes, quedan 4 semanas de colegio y el tiempo pasa volando.

En primer lugar, debes estar seguro/a de que el niño quiere ir a un campamento, porque es un regalo, no puede ser un castigo.

Lo fundamental para elegir campamento es conocer bien a tu hijo/a, es básico tener en cuenta los intereses de tu hijo: ¿Le gusta la naturaleza o prefiere el arte?, ¿Le gusta algún deporte en especial?, ¿Necesita mucha actividad física o le llaman más la atención los planes más tranquilos? ¿Se siente cómodo en grandes grupos o disfruta más en un grupo reducido?

Por todo esto es muy importante involucrar al niño en la decisión, y cuando estemos valorando varias opciones, es bueno compartirlas con ellos, pregúntarle qué le apetece y ver juntos las páginas web de los campamentos, etc.

Te daremos una serie de consejos para poder tomar la decisión adecuada y que tanto tu hijo como tu disfrutéis de esta experiencia.

Primer paso: fijar un propósito para saber el tipo de campamento que hay que buscar. ¿Quiere sobre todo hacer deporte (fútbol, hípica, baloncesto…) o alguno que fomente el conocimiento de la naturaleza? ¿De idiomas o de manualidades? ¿Enfocado a niños pequeños o a preadolescentes? La variedad es enorme. Incluso hay algunos enfocados a mejorar las relaciones con los demás o especializados en discapacidades.

Siguiente cuestión a resolver: la ubicación. ¿Mar o montaña? ¿Cerca de casa?
¿Cuánto tiempo quieres que esté en el campamento? Existen opciones desde una semana a un mes.
El tamaño también es importante. Un niño autónomo puede sentirse bien entre 300 niños; uno más pequeño o tímido necesita un ambiente familiar.

El punto anterior nos lleva a otros detalles esenciales que tienen que ver con las particularidades del niño: ¿necesita un programa estructurado o mucho tiempo libre? ¿El campamento cuenta con menús especiales para intolerantes?

Busca referencias. En Internet hay numerosos foros donde encontrarlas. Todo cuenta pero en última instancia, lo fundamental son los monitores con los que va a convivir en ese tiempo. Intenta contactar con algún padre que ya haya mandado a sus hijos al campamento en el que estés interesado y pregúntales por el número y la preparación de sus monitores. De ellos dependerá sobre todo que la experiencia sea divertida y segura.

También es interesante conocer cómo podrás estar en contacto con tu hijo y si vas a recibir información de las actividades que realizan. Cada vez más campamentos tienen cuentas abiertas en redes sociales para que los padres estén al tanto del día a día, con comentarios, fotos, vídeos e incluso archivos de sonido.

Asegúrate de que el campamento cumple estrictamente la normativa: registro, titulación de los monitores, seguros, servicios sanitarios, medidas de seguridad…

Una vez que has visto junto con tu hijo las distintas opciones, él tiene que estar convencido de que va a disfrutar de esa aventura. Si no es así, no le fuerces. En ese caso, tal vez se pueda encontrar un punto intermedio en los llamados campamentos urbanos, donde pasar el día de manera divertida y regresar después a la seguridad de su casa.

 

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