Chistes infantiles sobre colmos y comparaciones

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La risa y los niños siempre deberían ir de la mano, procurar la felicidad a nuestros hijos es tan importante como darles su comida o llevarles al pediatra cuando lo necesitan, por eso los padres debemos ser responsables, también, de su salud emocional.

Son muchos los recursos que podemos emplear para que nuestros pequeños se diviertan, buscando siempre nuevas vías con las que animarles a reír, ya que como diría el poeta Miguel Hernández, refiriéndose a su hijo: «tu risa me hace libre, me pone alas, soledades me quita, cárcel me arranca», y no es de extrañar ya que en esos momentos Miguel se encontraba preso debido a los efectos de la guerra civil española.

Así que hoy os voy a enseñar unos cuantos chistes para que los podáis compartir con vuestros niños. Son chistes blancos, divertidos y acomodados a su entendimiento. Pero aunque parezca que es un mero vehículo de diversión, también los chistes les van a aportar otros beneficios. Por ejemplo, le aportan vocabulario nuevo, también les animan a desarrollar la memoria, ya que querrán aprenderlos para luego, otro beneficio, compartirlos con los demás.

A fin de agruparlos, más o menos, por temáticas, hoy os propongo unos cuantos que nos hablen de los colmos y las comparaciones.

  • ¿Cuál es el colmo de un libro?
    Que en otoño se le caigan las hojas?
  • ¿Cuál es el colmo de un jorobado?
    Estudiar derecho.
  • ¿Cuál es el colmo de una silla?
    Tener patas y no poder andar.
  • ¿Cuál es el colmo más pequeño?
    El colmillo.
  • ¿Cuál es el colmo de una oca?
    Jugar al parchís.
  • Era un príncipe tan, tan feo que Cenicienta se fue del baile a las once y media.
  • Era uno tan, tan, tan, pero tan, tan, tan… que lo llamaban campana.
  • Era tan, tan simple que ponía azúcar en la almohada para tener dulces sueños.
  • Era tan, tan bajito que para bajar de la acera saltaba en paracaídas.
  • Era tan, tan alto que cuando comía yogures le llegaban caducados al estómago.
  • Era tan, tan miope que tropezaba con su sombra.
  • Era tan, tan flaca que tenía que pasar diez veces para que se la viera.
  • Era un bebé tan, tan feo que el médico le dijo a su madre: «si vuela es un murciélago».

Seguro que tú conoces muchos más, así que te animamos a que los compartas con nosotros.

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