Hermanos: ¿Compartimos habitación o una habitación para cada uno?

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Para empezar hay que tener en cuenta el espacio real de la casa, y cuando no hay espacio, no hay. Y no hay más vueltas que darle. Si la casa es pequeña no queda otra que compartir habitación. Pero más allá de la cuestión de espacio, el hecho de que los hermanos compartan habitación ayuda a enriquecer un vínculo afectivo muy especial.

Os damos cuatro buenas razones para compartir la habitación con su hermano:

-Se aprende a compartir. Aunque la habitación sea muy grande, el compartir habitación obliga a hacerle sitio al otro, y con el tiempo se vuelven más generosos. Se genera un mayor vínculo afectivo entre ellos, comparten más tiempo juntos, y eso une mucho ya que las sorpresas las disfrutan juntos, y las travesuras se hacen entre dos y siempre resultan más divertidas.

-Ayuda a superar los miedos de la noche. Todos los niños entre los dos y los diez años, suelen tener miedo a la oscuridad. Estar acompañado de otro/s hermano/s significa ser más fuerte para echar a ¡los fantasmas escondidos debajo de la cama o en el armario!

– Se aprende a respetar al otro. Tener que compartir un espacio significa también respetar las cosas que son del otro, sus asuntos personales, sus secretos, sus costumbres, aprender a entenderle… Y también se aprende a hacerse respetar por el otro.

– También significa duplicar la cantidad de juguetes disponibles para jugar. Compartir habitación supone tener al alcance el doble de cosas, y lo que es más importante ¡el compañero que necesita para jugar!

Al compartir la misma habitación y las mismas rutinas, los niños se irán a la cama a la misma hora y pasar un rato muy valioso juntos antes de dormirse. Es importante crear un tiempo para que compartan ese ratito previo a dormir. Eso sí, hay que estar muy pendientes de su seguridad pues siempre dos cabecitas traviesas piensan más que una.

Sin embargo, hay momentos en los que es mejor dar una habitación para uno. Esto es en los siguientes casos:

– Cuando los niños son de sexos diferentes. Mientras son pequeños no hay problema, pero al crecer es normal que sus intereses y sus juegos sean muy distintos.También es normal, que al crecer, el pudor pueda crear malestar entre ellos. En las familias numerosas, llega el momento de tener la habitación de las niñas y la habitación de los niños.

– La diferencia de edad también es importante. En este caso, los hábitos y las rutinas diarias son tan diferentes que hacen difícil la convivencia, aunque no imposible. En estos casos requiere de más paciencia por parte del mayor, y del pequeño, el aprender a respetar lo que no es suyo.

– Cuando los conflictos entre ambos son cada vez mayores, y aumentan las peleas y disputas entre ambos es preferible darles la oportunidad de tener cada uno su espacio.

– Cuando los dos hermanos piden estar en habitaciones diferentes, y la casa lo puede admitir por su tamaño, no hay motivo para no estar de acuerdo.

Fuente imagen:es-us.mujer.yahoo.com
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