Vimos «La Venus de las pieles»

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«La Venus de las pieles» una obra inteligente, seductora como ninguna y con dos grandes actores como Clara Lago y Diego Martín que enganchan al público sobremanera de principio a fin, giros e intercambios de papeles sobre el escenario de manera brillante que dan cuerpo a una de las obras con más éxito de los últimos años.

Galardonada con un premio TONY 2012 a la mejor interpretación femenina, nominada también en los TONY 2012 como mejor obra del año, y nominada a los DRAMA DESK Awards 2012 al mejor actor, la obra ha sido un éxito de crítica y público fuera de nuestras fronteras, convirtiéndose en una de las más aclamadas de los últimos años en Broadway.

Ahora, la tenemos en la cartelera madrileña hasta el 15 de junio en Las Naves del Español (Matadero) de la mano de David Serrano («Días de fútbol», «El otro lado de la cama», «Agonía y éxtasis de Steve Jobs») que dirige de manera brillante esta obra mezcla de juego de poder y seducción.

La obra se abre con un casting para representar La Venus de las pieles. A ella se presenta Vanda, una actriz muy extrovertida que es justo lo contrario a lo que el director de la obra, Diego del Pino, está buscando, y aquí comienza la trama.

Según avanza la obra, los actores se van metiendo en una espiral de juego, control y sumisión en la que los roles se intercambian continuamente, ¿donde empieza la realidad y dónde acaba la ficción?, es la pregunta a la que te lleva la obra. En «La Venus de las pieles«, se pasa de lo erótico al sexo hasta llegar al poder y la sumisión y todo ello en menos de 2 horas… ¿que más se puede pedir?.

Ni que decir tiene que ambos actores bordan con versatilidad los cambios de papeles que ejercen: el humor, por otro lado, es aquí fundamental y tanto Clara Lago como Diego Martín lo trabajan de manera brillante, sobre todo ella, en ese papel de chica moderna que le van tan bien, pero que quizás explota en exceso en algunos momentos de la obra.

Si tenemos que destacar a alguien sin desmerecer a Diego Martín, sería el segundo papel en las tablas de Clara Lago, que borda el papel de Vanda, haciendo la parte más difícil , transformarse minuto a minuto en el escenario, camaleonicamente sorprendente, pasa primero de una actriz alocada a una aristócrata del siglo XIX, y más tarde se convierte en una mujer poderosa… para llegar al último tramo de la obra con un personaje al borde de la destrucción.

Sin duda una obra totalmente recomendable, moderna, cínica, y donde el humor está presente de principio a fín, al igual que el erotismo y la tensión sexual en escena, que no la ves explícitamente pero se mastica de manera brillante.

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