Vimos la película «Turbo»

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Teo es el protagonista de «Turbo», vive sumido en una extraordinaria y compleja paradoja. Es un caracol de jardín, pero le fascina la velocidad. Su sueño es competir en las 500 Millas de Indianápolis, casi nada.

Posiblemente el argumento nos suene familiar, y es que la sombra de Rayo McQueen es muy alargada pero seamos sinceros, coches y carreras junto con animales de por medio es un cocktail explosivo para los peques y muy mal lo tienes que hacer para que la película no enganche, sobre todo si cuentas con los presupuestos que manejan las grandes productoras de animación de Hollywood.

Pero en el caso de «Turbo», a pesar de todo esto, han sabido aprovechar todas las características de este pequeño y poco activo animal, que tanta simpatía provoca en los más pequeños, y las han convertido en una herramienta para el humor. DreamWorks Animation ha vuelto a hacer algo por lo que destacó allá en 1998 cuando estreno su primera película de animación “Antz”, humanizar fantásticamente a unos pequeños bichos que, si en ocasiones no fueran una plaga o un famoso plato culinario, pasarían totalmente desapercibidos.

Lo primero que engancha de «Turbo» es la definición de los personajes y es que tanto humanos como caracoles, tiene cada uno una lección de vida que ofrecer, desde que comienza la película hasta que acaba pasan por la pantalla personajes variopintos cada cual más entrañable y eso es lo que da magia a Turbo», el argumento es sencillo, básico y muchas veces utilizado pero los sentimiento y los valores están presentes durante todo momento.

Otro de los grandes aciertos de esta película, es que se han respetado bastante las voces del doblaje original de la película. Así, el caracol llamado “Látigo” que es doblado por Samuel L. Jackson en la versión original, también es doblado por quien normalmente dobla sus trabajos en España, Miguel Ángel Jenner (sí, el papi de Michelle Jenner).

«Ningún sueño es demasiado grande, y ningún soñador demasiado pequeño», es la sentencia de la película y es uno de los valores principales que más destacamos de esta nueva producción de DreamWorks Animation.

Hay una inolvidable secuencia final, en la que «Turbo» se juega el todo por el todo en las 500 Millas de Indianápolis, y luego de la espectacular carrera y sus avatares, una circunstancia convierte los últimos minutos de la película en algo memorable para el cine. Unos segundos mágicos, con una fuerza frenética, que a muchos les harán saltar las lágrimas…

Si te gustan las grandes películas de animación con cuidados valores de fondo, y además quieres reirte con tus peques y pasar un rato lleno de acción, esta es tu película.

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