¿Cuándo empiezan a hablar los bebés?

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Cada niño tiene su propio ritmo a la hora del desarrollo del lenguaje, al igual que sucede con los primeros pasos. Algunos se lanzan muy pronto a investigar en el mundo de las palabras y otros más rezagados lo hacen más tarde. Lo importante es saber qué se considera adecuado en cada etapa para conocer si todo va de acuerdo a la edad en la que se encuentra:

De los 6 a los 12 meses es la etapa ecolálica: Esta fase, que en ocasiones se alarga hasta los 18 meses,
suele ser la etapa en la que el bebé experimenta con su boca y los sonidos que emite. Las sílabas que suelen pronunciarse antes son las oclusivas ( p,t,b,), por ello una de las primeras palabras que suelen aprender es papá, al articular el sonido pa-pa. Entiende que papá es quien es porque nosotros lo repetimos, y le damos ese sentido a sus sonidos. Sucede lo mismo más adelante con ma-ma-ma.

De los 12 a los 18 meses es la etapa de la holofrase. El bebé utiliza las primeras formas fonéticas a modo de frase- como ¡eeee!-, para pedir algo o llamar la atención de la mamá, y comienza a emitir las primeras palabras y gestos con intención de comunicarse. En esta etapa el niño debe ser capaz de observar un objeto y mirar inmediatamente a la persona adulta para que se lo dé, acompañándolo de algún sonido.

Si el niño cumple un año y medio y aún no dice ninguna palabra… aunque sea con su propio estilo ( aba… como agua), no está demás consultarlo con tu pediatra.

De los 18 a los 24 meses es la etapa de la explosión del lenguaje. En esta fase el vocabulario se amplía rápidamente. Para ayudarle a ello es importante:

– No anticiparse y dar tiempo al niño a que se exprese. Por ejemplo, en ocasiones el bebé mira algo con la intención de que se lo des, pero tú se las das antes de que él te lo pida. No lo hagas, espera a que tu hijo exprese lo que quiere decirte pronunciando a su manera lo que desea. Tú puedes ayudarle repitiendo después correctamente lo que quiere. El niño dice: » eta, eta»; y tú le dices ¿Quieres una galleta? Toma una galleta cariño. Es muy importante respetar su ritmo.

– Llamar las cosas por su nombre. El perro es un perro, y no un guau guau, ¡qué buena la salchicha! y no la chicha…

– Háblale mucho. Es muy importante que le hables mucho mientras le cambias, le preparas la comida, le das de comer, planchas… Le debes explicar lo que estás haciendo así el niño comienza a relacionar los objetos y los con actos con sus nombres. Como por ejemplo: «Ahora mamá está preparando el puré para mi niño», » Ahora nos vestimos y nos vamos a la calle a dar un paseo…nos ponemos los pantalones, la camisa…»

– Sentaros juntos a mirar libros. Compartir con él tu tiempo viendo cuentos, contándoles y poniendo nombres a las imágenes que aparecen. Así favorecerás también su afición por la lectura desde bien temprano.

– No insistir en una alimentación blanda cuando ya puede masticar. Alargar el periodo de los purés por cuestiones de tiempo o comodidad porque el niño, al estar acostumbrado, lo come mejor, puede repercutir en un incorrecto desarrollo maxilodental y, por extensión, puede provocar problemas en la articulación de las palabras. La masticación es la base sobre la cual se desarrolla el lenguaje articulado, por lo que su ejercicio es de vital importancia.

Otras técnicas para estimular poco a poco el lenguaje del bebé es utilizar frases cortas que sean comprensibles, apoyarse con gestos para que así, entienda mejor lo que le dices, mostrarte muy contenta cuando él se exprese hablando, etc.

Las primeras palabras de un hijo son realmente música para los oídos de los papás.

Fuente imagen:padresehijos.com
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