Los niños adoran las fiestas

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Los niños aman las fiestas, los días que se salen de lo normal. Dan sorpresas, quieren recibirlas. Con sus pequeños regalos, sus dibujos y su alegría de vivir nos dan el ejemplo. Entonces, ¿por qué no inventar la fiesta cotidiana?

Tomar la vida como una fiesta requiere de antemano un estado de ánimo diferente. Es verdad que cada uno regresa cansado de su jornada en la escuela, el colegio o el trabajo. A menudo, los padres no tienen más que un deseo: relajarse, tener un poco de paz y limitar las contrariedades de la contrariedades de los niños al máximo.

Los niños están todo el día sometidos a sistemas que les obligan a ser sensatos, razonables, tranquilos, obedientes… Es bastante pesado para los pequeños, que nos sueñan más que con ¡liberarse y tontear! En tal caso, hacer del día un momento de fiesta es también este espacio de libertad: tener derecho a aquello que está normalemnte prohibido.

Las pequeñas fiestas cotidianas demandan más creatividad que esfuerzos. Las ocasiones de sorpresa, de placer o de complicidad compartidas son numerosas. Para ello te proponemos cosas sencillas que harán que en tu hogar se respire aire de fiesta y alegría:

– ¿Has hecho un bollo para desayunar? Aprovecha a decorarlo con un poco de nata y festeja la llegada de la nueva estación, el gol que tu niño ha marcado en el colegio, la carita sonriente que ha traido de la escuela o cualquier cosa que se te ocurra.

– ¿Has comprado para tu hijo unos calcetines o ropa que necesita? Envuélvelos en un bonito papel y conviértelo en un pequeño regalo.

– ¿Tus niños no quieren irse a la cama? Cuéntales una historia sobre tu infancia ¡les encantará!

– Inventa unas cenas de colores: un día una cena toda amarilla: tortilla francesa o de patata, ensalada con maíz y de postre plátano, o rosa: salmón a la plancha, remolacha y yogurt de fresa.

Si no has tenido tiempo entre semana ni para la fiesta ni para los momentos felices, resérvales los domingos. La fiesta de los reencuentros y los mimos puede ser el desayuno, decora la mesa con pequeños adornos infantiles, y dibuja una carita con miel, chocolate o mermelada en su tostada.

Solo se trata de cambiar el punto de vista y reír con nuestro niños lo más posible.
¡Ellos se lo merecen y tú también!

Fuente imagen: blog.enfemenino.com
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