¡¡¡Mamá, un helado, por favor!!!

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Un verano sin helado no es lo mismo. Los helados, en épocas de calor son algo que a mayores y niños nos encanta por su sabor y sobre todo porque refrescan en esos momentos de calor tan intensos. Descubre los diferentes tipos de helado y cuándo es apropiado incluirlos en la dieta de los niños.

Estudios recientes aseguran que los helados de base láctea son una gran fuente de calcio y proteínas, por lo que es un alimento a incluir en la dieta de los niños a partir de su segundo cumpleaños (antes no porque puede que aún no se haya introducido en la dieta de los pequeños los derivados de los lácteos, pueden resultar grasos para un  bebé pequeño, y porque en ocasiones pueden contener trazas de frutos secos y producirles reacciones alérgicas)

Tampoco es recomendable tomar más de un helado al día, porque si abusa quiere decir que está dejando de comer otros alimentos que necesita para su dieta equilibrada.

En cuanto a las calorías, los helados tienen fama de engordar mucho pero no es cierto:

Los helados más calóricos son los de crema y nata, que suponen unas 250 calorías por cada 100 gramos, lo mismo que un vaso de leche con galletas.

Los helados de base láctea suponen unas 200 calorías por cada 100 gramos, y además proporcionan calcio, proteínas y vitaminas.

Los polos de hielo son los menos calóricos porque contienen mucha agua, pero aportan vitaminas al estar hechos con zumo.

– Ahora están muy de moda los helados de yogurt, como los de llaollao, a los que puedes añadirles frutas variadas y así obtendrás un mayor aporte de vitaminas.

Y si tu hijo es celiaco o intolerante a la lactosa, no te preocupes, ya hay marcas que venden helados específicos para personas con estas intolerancias.

Y para que los disfrutes aún más... te recomendamos que antes de ofrecérselo a tu hijo lo saques del congelador cinco o diez minutos antes y mantenerlo a temperatura ambiente, de esta forma no estará tan frío y sus papilas gustativas no se adormecerán y percibirá mucho más su sabor. Y si además les enseñas a tu hijo a que  aprenda a calentar el helado en la boca antes de tragárselo, así le quitará un poco el frío y evitará un cambio brusco de temperatura en el cuerpo.

Y ahora ¡ a disfrutar de un refrescante helado!

Fuente: charadas.com
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