La lactancia artificial aumenta el riesgo de obesidad en tu bebé

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Hasta hace unos años, resultaba muy popular la idea de ofrecer a los bebés la lactancia artificial , en vez de la natural, con el fin de que ganaran peso rápidamente. Niños que, como se decía entonces «se criaban bien» y cuyo aspecto era el de un bebé rollizo, con grandes mofletes y peso excesivo. Esa idea, afortunadamente, ha ido dando paso a otra más cabal y sensata: la de que los kilos no son beneficiosos y estar sano no es símbolo de obesidad.

La lactancia artificial se basa en ofrecer a los bebés leches de fórmula preparadas que, generalmente, se venden en farmacias. La base principal de estos preparados es la leche de vaca, por lo que ya nos encontramos con un primer inconveniente: el exceso de proteínas. Y es precisamente ese exceso el que lleva a sumar kilos de forma rápida sin tener en cuenta el proceso natural del bebé en cuanto a su desarrollo.

La lactancia materna, en cambio, sí que sigue un patrón establecido en cuanto al desarrollo de crecimiento y ganancia de peso. Es por ello que resulta la opción más sana y equilibrada para nuestro bebé durante, al menos, los primeros seis meses de vida. De hecho la Organización Mundial de la Salud afirma que durante ese periodo nuestro bebé va a recibir todos los nutrientes necesarios exclusivamente con ella.

Un estudio de lo más esclarecedor

Y todo viene a colación sobre un estudio que se ha realizado y que cuestiona los posibles beneficios de la lactancia artificial y su relación con las proteínas, esas que, en exceso, nos hacen engordar y que nuestro cuerpo se habitúe a ellas, consiguiendo, por lo tanto un riesgo a padecer obesidad, no sólo en el presente, si no a lo largo de nuestra vida.

En esta investigación se han tomado, como muestra, a 1.600 niños que se han dividido en tres grupos: los alimentados con leche materna, los alimentados con leche artificial más moderna (a la que se le ha rebajado la dosis de proteínas) y los alimentados con la leche artificial de toda la vida. Después de un seguimiento a lo largo del tiempo, el resultado ha sido más que esclarecedor: el 10 por ciento de los niños que tomaron leche artificial antigua, padecían obesidad. El 4,4 por ciento, eran aquellos que habían tomado leche artificial pero baja en proteínas. Y en el caso de los alimentados con leche materna, sólo había una incidencia del 2,9 por ciento.

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Demasiadas proteínas en la lactancia artificial

Y es que si nos acogemos a los análisis nutricionales de cada una de estas leches nos encontramos con que la materna tiene una concentración de 1,3 gramos de proteínas por cada 100 Kcal. En cambio las leches de lactancia artificial varían, según cada caso, entre 1,8 y 3,5 Kcal. Con lo cual los resultados son bien claros: cuantas más proteínas, mayor es la posibilidad de padecer obesidad.

No olvidemos que la obesidad infantil sigue siendo uno de los grandes problemas a los que se enfrenta la sociedad occidental en los últimos años. Un grave problema sanitario que debemos empezar a tratar desde los primeros minutos de vida de nuestro pequeño. Una correcta alimentación es la clave de una salud perfecta.

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