¿Es una mala opción la televisión para los niños?

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Los niños y las niñas juegan a lo que ven y aprenden jugando. Hasta los seis años, una fuente primordial de aprendizaje y de juego es la imitación de lo que está a su alrededor. Ver televisión forma parte importante de las actividades cotidianas en su vida, así como en las de sus familias. Pero, ¿cómo aprovechar a la televisión para el desarrollo de nuestros hijos/as?
Muchas veces como padres buscamos las mejores opciones para que el entretenimiento de nuestros hijos sea un momento ideal que le ayude en su desarrollo y educación.

Una de las opciones o medios que más nos hace reflexionar en este sentido es la televisión. Mucho se ha hablado de sus desventajas como los mensajes que se emiten y no responden a los objetivos educativos que podemos tener para nuestros hijos.

Ver la televisión es la actividad líder de los niños. El tiempo que ellos dedican a la televisión varía en función de la edad, el sexo, la clase social y está directamente relacionada con el tiempo que dedican sus padres a ver la televisión. Por tanto, los padres deben ser un ejemplo. No es justo achacar a un sólo medio de difusión la información y el entretenimiento que reciben los niños.

Cuando en el ambiente del hogar, está muy arraigada la costumbre de ver la televisión, los niños suelen adoptar esa misma actitud por imitación e identificación. En muchos hogares, la televisión ejerce el papel de compañía, una especie de «niñera» para los niños y eso es un error. Evita que los niños estén corriendo por toda la casa y se estén peleando, pero como contrapartirda resta tiempo al estudio, a la lectura, al deporte, a los juegos y puede provocar adicción y falta de atención.

Debemos saber que el entretenimiento tecnológico no es nocivo, siempre y que los padres estemos al tanto de lo que nuestros hijos ven en televisión y el tiempo que dedican a ello.

Lo ideal es que los pequeños vean el televisor dos horas como mucho, ya sea diariamente o tres veces a la semana. Una vez superan este tiempo podríamos referirnos a una adicción a la televisión.

La clave para que el televisor sea algo funcional es asignar un breve horario para este medio de entretenimiento, en el que podamos estar con ellos, supervisando qué es lo que ven.

Los niños aprenden de nosotros, de cómo actuamos, cómo hablamos… por ello debemos tener cuidado en el tipo de programa con el que inician su contacto a este tipo de medio. Deberá ser educativo, con un mensaje positivo y que suponga algún aprendizaje.

Nunca deberemos utilizar el televisor como una «niñera» debemos convertir este tiempo en un momento de calidad, diálogo y acercamiento con nuestro hijo. La televisión,no es mala, ofrece muchas ventajas y es en muchos casos educativa, pero hay que saber como y cuando utilizarla.

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