Consejos para una lactancia materna feliz

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La lactancia materna es la manera más natural y adecuada de alimentar a los bebés pero también es algo más que una forma de alimentación. Supone un abrazo mamá-bebé, un contacto piel con piel, una estimulación sensorial y un tipo de relación que se establece entre ambos y que favorece el desarrollo de un vínculo y un apego seguro que sentará las bases de un desarrollo emocional saludable del bebé.

La lactancia materna conviene iniciarla cuanto antes. Tras dar a luz es maravilloso sentir al bebé inmediatamente junto a tu piel, sentir su calor, tu calor, ambas respiraciones en una. Muchos bebés se enganchan al pecho nada más nacer ya que aprenden a iniciar la lactancia de forma espontánea, por eso es muy importante que permanezca cerca de sus madres para que se les pueda ofrecer el pecho tan pronto como el niño esté dispuesto a mamar. Lo ideal es iniciar la lactancia materna en la primera hora tras el parto.

Durante los primeros días se produce calostro, rico en proteínas e inmunoglobulinas hasta que aparece la subida de la leche. Lo más importante para dar el pecho es que madre e hijo se encuentren cómodos y muy juntos. La posición más cómoda es la de “tripa con tripa”, de modo que el bebé estará mirando hacia la mamá, con la cabeza y el tronco en línea recta, sin tener el cuello torcido y quedando la nariz frente al pezón. Una vez que el bebé está en la posición correcta, la madre debe estimularle para que abra la boca y acercarle hacia el pecho con delicadeza, asegurándose que introduce el pezón y gran parte de la aureola en la boca.

No todos los recién nacidos necesitan el mismo tiempo para completar una toma. Lo preferible es ofrecer el pecho “a demanda” hasta que el bebé suelte el pecho. Es importante que no se quede dormido rápidamente, ya que succionar les cansa y les incita al sueño, por ello de vez en cuando hazle una caricia en el moflete o muévele un poquito para que continúe mamando.

El principal estímulo que induce la producción de leche es la cercanía y la succión del niño, de modo que cuanto más mame el niño y mejor vacíe el pecho, más leche se producirá. En ocasiones puede ser útil o necesario aprender a vaciarse el pecho con un sacaleches. Es importante saber que la leche materna puede conservarse en el frigorífico durante unos 5 días y en el congelador de 3 a 6 meses, siempre indicando en una etiqueta la fecha y la hora de la extracción.

Para la higiene de tu pecho únicamente necesitas una ducha diaria, y para protegerlo se recomienda extender unas gotas de calostro al final de la toma en el pezón y la aureola y dejar secarlo al aire. En el caso de que se te haga alguna grieta, que en ocasiones sucede, te avisamos que son bastante molestas, aunque no tiene por qué pasarte…, pero existen pezoneras y cremas para curar las posibles heriditas. Para evitar las grietas en el pezón es muy importante la postura del bebé, asegurarte de que introduzca no solo el pezón en su boca, si no también parte de la aureola.

La alimentación de la mamá debe ser variada, equilibrada y nutritiva. Beber líquidos en abundancia, preferiblemente agua y zumos naturales. Y si es posible mantener la lactancia materna exclusiva durante los seis primeros meses ya que le protegerá de infecciones y enfermedades, y tendrá menos riesgo de catarros, alergias, diabetes, eccemas, asma, otitis… entre otras.

Enhorabuena y… ¡disfruta de tu bebé!

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