Llega el frío y los resfriados de los pequeños

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Con la incorporación de las madres al mercado de trabajo, fuera de casa, condicionada a menudo por el aumento de las necesidades económicas de las familias, los padres cada vez más, precisan de confiar el cuidado de sus hijos en edad preescolar (menores de 3 – 4 años) a terceras personas.

Este hecho origina el hecho social de las Guarderías infantiles, lugar en donde se establece el agrupamiento y convivencia de los niños durante unas 4 a 8 horas diarias. Entre la diversidad de procesos que afectan a los niños que acuden a las guarderías (alimenticios, psicoafectivos, infecciosos, etc…), el resfriado común ocupa el primer lugar en frecuencia, tan habitual, que comienza a generalizarse la calificación de “resfriados o constipados de guardería”.

La más elemental de las lógicas sanitarias aconsejaría que frente a una enfermedad infectocontagiosa el procedimiento tendría que ser el aislamiento del enfermo, y precisamente, en las guarderías infantiles se da el fenómeno contrario.

Es justo reconocer el apuro que supone para muchos padres el faltar al trabajo más de 1 ó 2 días seguidos y, sobre todo, cuando esta ausencia laboral se repite a menudo, lo cual condiciona -sin lugar a dudas- que niños con procesos agudos catarrales, muy posiblemente infecciosos, tengan que acudir a la guardería con estos procesos en plena actividad, colaborando a auténticas epidemias.

Las principales causas que provocan los resfriados en nuestros peques son las siguientes:

· La edad: al ser más pequeños los niños que asisten a las guarderías, su inmadurez inmunológica favorece los contagios.

· La gran proximidad física en el trato entre ellos

· Utilización continúa de objetos contaminados: los mismos juguetes, instrumental, etc…

· Falta de higiene del personal que cuida de los niños: aunque probablemente la vía de contagio principal es la aérea (los virus ingresan en el niño vía respiratoria con la tos de otra persona) cada vez se da más importancia (de hecho, se ha demostrado científicamente) a las manos como vehículo de transmisión: hoy sabemos que el lavado de manos es probablemente la mejor manera para no propagar la enfermedad.

· Locales insuficientemente ventilados y de superficie pequeña: las gotitas respiratorias se hallan continuamente flotando por el ambiente.

· Control poco estricto del estado de salud del niño cuando acude a la guardería.

Ya sabes cuales son algunas de las causas principales de contagio y también sabrás que entre niños pequeños evitarlas es tremendamente dificil pero aquí van algunos de los consejos:

Desgraciadamente no hay, hoy por hoy, ningún tratamiento que haya demostrado científicamente alguna eficacia contrastada para prevenir los resfriados (como ya hemos comentado, hay cientos de virus implicados).

Tan solo se puede realizar una profilaxis sobre el ambiente de la guardería, que se puede resumir en las siguientes recomendaciones:

· Amplitud y ventilación referente a las clases de la guardería.

· W.C. cómodos para cubrir las maniobras de higiene, especialmente lavabos numerosos para recordar e incitar a los niños y, más aún, al personal que tiene el cuidado, de la necesidad del lavado de manos más frecuente. Así, un estudio hecho en una guardería, demostró que el control del personal sobre el lavado de manos y la técnica aséptica en el momento de sonar la nariz disminuyó un 17 % la infección de vías aéreas.

· Lavado frecuente juguetes, chupetes, así como intentar evitar el intercambio mutuo, lo cual, en criaturas de esta edad suele ser misión imposible.

· Higiene muy estricta en el manejo de los pañales.

· Higiene más controlada sobre la manipulación de alimentos.

· Zonas de aislamiento para niños que presenten síntomas de enfermedad contagiosa en el curso de su estancia

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