El secreto de los niños felices

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Los adultos pensamos mucho en el rendimiento escolar de los hijos, en sus calificaciones, en sus triunfos deportivos pero no pasamos demasiado tiempo pensando en cómo y qué hace a los niños felices. Y es que hoy en día que las familias tienen los días de sus hijos muy planificados entre el horario de colegio, las actividades extraescolares, y luego el sin fin de deberes esperándoles en casa,  hacen que a diario a los niños les quede muy poco tiempo para echar a volar su imaginación a volar y divertirse.

Y es que la infancia ha cambiado mucho de unos tiempos a otros. Hubo una época en la que los niños se divertían mucho en la calle, casi sin ver televisión ni jugar a videojuegos. Se divertían con unos cuantos coches, una pelota o una caja de cartón. Jugaban, aprendían, se socializaban y se divertían.

Esto no significa que los niños no sean felices, porque muchos niños sí lo son y viven una vida llena de aventuras y maravillas en sus propias casas. Pero muchos no. Muchos simplemente siguen el plan, rígido y estructurado. Y eso es una pena, porque la infancia debería ser todo felicidad.

Secretos de los niños felices:

– Tienen bien aceptadas sus rutinas: comen a su hora y cumplen sus hábitos de sueño. Aunque parezcan dos cosas muy básicas, comer a intervalos regulares reabastece sus cerebros y sus cuerpos en crecimiento y mantiene el hambre bajo control. De esta forma cuando los niños se sienten satisfechos, experimentan una mayor felicidad.
Pasa lo mismo con el descanso. Cuando los niños están cansados se ponen de mal humor y lloran por cualquier cosa. Por eso es importante que aprendan a adquirir las rutinas del sueño. De esta forma se sentirán más felices al poder empezar el día descansados y con energía.

– Juegan sin instrucciones o juego libre: Es importante dedicar un tiempo al juego libre en el que el niño decide cómo, qué y con quién quiere jugar, establece las reglas, elige los materiales y decide el final del juego. Este tipo de juego, frente al juego estructurado o dirigido en el que el niño debe someterse a unas normas establecidas por el adulto, aporta nuevas experiencias y aprendizajes cognitivos (cómo funcionan las cosas) y fomenta la creatividad, tan importante para desarrollar la capacidad de resolución de conflictos. También su aspecto lúdico y placentero implícito en el juego autónomo y espontáneo es el motor para una motivación intrínseca, para seguir investigando y aprendiendo de forma significativa.
Hoy en día los niños están sobreprogramados, marcados y reverencian los juguetes que juegan por ellos. Muchas veces una caja de cartón, una pelota, una cuerda o una pinza de la ropa y su imaginación pueden convertirse en grandes compañeros de juegos.

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– Se les permite expresar sus emociones: Los niños suelen ser pura espontaneidad para lo bueno y para lo malo. De modo que si están tristes o enfadados llorarán o gritarán para manifestar ese sentimiento. Interiorizar las emociones negativas les puede conducir en un futuro a problemas más graves. Es importante que aprendan a manejar sus emociones, pero eso pasa por expresarlas y entender qué es lo que ha sucedido. Déjales que se desahoguen a su manera y luego ofréceles tu ayuda explicándoles cómo deben comportarse

. Soportar un berrinche público puede resultarte abrumador en ese momento, pero es mejor que una vida de interiorizar las emociones negativas, que podrían conducir a problemas alimentarios, de depresión u otros problemas emocionales de tu hijo.

– Pueden tomar decisiones: Decisiones ajustadas a la edad de cada niño. Normalmente a los niños se les dice a dónde ir, qué hacer y qué comer. Dentro de tu organización familiar déjales que elijan algo. Permíteles una noche del fin de semana que elijan el menú de la cena, pregúntales a qué clases se quieren apuntar. Dales la oportunidad de tomar algunas decisiones, reforzarás su autoestima y a cambio les verás sonreír.

– Se sienten escuchados: Los niños se percatan de todo, saben cuando sus padres les están prestando verdadera atención o cuando les responden de manera automática. Cuando los niños sienten que sus padres realmente les escuchan (desde el dibujo que han pintado hasta lo que han aprendido en la escuela), se sienten más conectados, el vínculo entre ambos se hace más fuerte, se conocen más y esto hará que aumente la confianza en sí mismos y su felicidad en general. De modo que dale al botón de pausa y escucha a tus hijos cuando te hablen, y sobre todo olvídate de el móvil cuando estés con ellos. Es la mejor manera de construir una relación abierta y honesta con tu hijo y le hará feliz saber que le dedicas tu tiempo y tu atención.

– Se sienten queridos: Los niños cometen muchos errores, se equivocan, desobedecen aunque les hayas dado las pautas una y mil veces, pero la infancia se basa en gran medida en el ensayo y error, y algunas veces los niños se arriesgan a equivocarse y a desobedecer. Explícales por qué no deben comportarse así pero perdónales y lo más importante hazles saber que les quieres de todos modos.

Si los niños entienden que sus padres les quieren y les apoyan, son más propensos a tomar riesgos saludables. Son confiados y están seguros de sus decisiones. Aprenden que las personas a veces cometen errores, pero que siempre hay una oportunidad de corregirlo. Saber que pueden confiar y contar con sus padres les dará mayor seguridad y serán más felices.

 

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