¿Por qué es importante que los niños jueguen desde que son bebés?

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El juego, en contacto sobre la cálida piel de la madre, ayuda en el desarrollo de todas las capacidades generales del niño, estimula el crecimiento intelectual y emocional, además de proporcionar una excelente salud física.

Los juegos deben ser sencillos y adaptados especialmente a la edad de cada niño. Antiguamente, por un desconocimiento de las capacidades de los pequeños se pensaba que los recién nacidos no debían relacionarse con el medio exterior, debían permanecer tranquilos y en silencio como seres pasivos, a los que solo se atendía cuando tenían hambre o había que cambiarles y asearles. Hoy en día, y gracias a las investigaciones de grandes profesionales amantes de los niños, se sabe que el niño tiene necesidad de percibir y relacionarse con el mundo y con las personas que le rodean. Los niños tratados con amor, bien estimulados y cuidados se desarrollan de forma fascinante.

El doctor Jaroslav Koch, después de 50 años investigando con bebés en el Instituto de Asistencia a la Madre y al Niño de Praga, observó que los niños tienen un gran potencial oculto e inexplotado. Los padres, por desconocimiento pierden en muchas ocasiones la oportunidad de fomentar este gran potencial.

Los niños que han aprendido a jugar adecuadamente tienen grandes ventajas con respecto a los demás:

– Tienen buen apetito, se alimentan sin causar dificultades, ganan en peso y su tono muscular es adecuado.

– Aprenden a estar activos en los periodos de vigilia y a dormirse tranquilos.

– Tienen buen humor y lloran menos; los más pequeños sonríen a menudo de satisfacción.

– La capacidad del lenguaje se desarrolla con mucha más rapidez y de forma natural.

– La estimulación física y afectiva,  proporciona un mayor aporte de sangre al cerebro, con lo que el niño se hace más receptivo.

De esta forma, jugando con el niño, podemos desarrollar su inteligencia y potenciamos todas las capacidades con las que nace el niño. En los primeros años de su vida la plasticidad del cerebro es mayor y podemos aumentar el número de conexiones neuronales. El ser humano nace ya con un determinado número de neuronas; lo que vamos a desarrollar son las interconexiones neuronales, denominadas sinapsis, imprescindibles para recibir e intercambiar información.

Paralelamente a este proceso, se produce la mielinización de las neuronas,éstas se van cubriendo de una capa de grasa y proteínas que las aíslan de otras neuronas y favorecen una mayor velocidad de transmisión. Este proceso madurativo comienza hacia el cuarto mes de embarazo y finaliza a los 30 años aproximadamente. Siempre comienza en el cerebro y va desarrollándose hacia las extremidades, del centro hacia la periferia. De forma, que cuando un niño es capaz de coger un lápiz indica que la mielinización ha llegado a la punta de los dedos. Las neuronas para comunicarse necesitan de unas sustancias químicas denominadas neurotransmisores, cuyo período máximo de desarrollo también se encuentra dentro de los dos primeros años de vida.

El profesor Arthur R.Jensen sostiene que » la velocidad de reacción de las neuronas podría ser una de las claves de la inteligencia».

Fuente imagen: psicologiaenlaprimerainfancia.blogspot.com
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