Un día en el Safari Madrid

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Llega el buen tiempo y los planes al aire libre y con animales son de las mejores opciones para ir con los peques, una buena combinación que nunca falla. En Pequepolis, hemos ido al Zoo, nos hemos adentrado en Faunia, hemos recorrido Cabárceno, y teníamos ganas de ir al Safari de Madrid, y esta primavera lo hemos conseguido.

Queremos que conozcas la opinión Safari Madrid de Pequepolis y lo primero que has de saber es que como la propia palabra indica, te adentras en un Safari pero a tan soló 50 km de Madrid en Aldea del Fresno, con lo cual, esa es la primera ventaja si vives en la capital y si no es así, siempre te pillará más cerca que adentrarte en el África profunda, y es que tener la posibilidad de ver animales en semilibertad y verlos tan de cerca impresiona tanto a niños como a mayores.

El Safari de Madrid es un sitio donde el coche es indispensable. Indispensable para llegar e indispensable para poder ver a los animales, recuerda ir con combustible suficiente y no te preocupes si no lo tienes limpio ya que saldrás del Safari como si hubieras estado de aventura.

El Safari de Madrid cuenta con varias áreas pero la principal y que da sentido al Safari son las 5 zonas de animales en semilibertad. En el acceso a este recinto te avisan de las normas que debes respetar y las zonas dentro de este recorrido donde debes prestar especial atención y ser muy prudente, no olvidemos que verás animales como leones, rinocerontes, hipopótamos a tan solo unos metros del coche y sin ningún vallado o protección con lo que en esas zonas te prohíben lógicamente bajar ventanillas y parar el coche.

Habrá otras zonas del recorrido donde puedes dar de comer a los animales desde el coche con lo que prepárate para llevar zanahorias (puedes comprarlas allí si las olvidas) y no pienses solo en un par de bolsas, necesitarás gran cantidad, sobre todo si vas con niños ya que la experiencia es tan impresionante que no podrás resistirte a darle de comer a dromedarios, avestruces, ciervos, cabras, cebras, yamas, bisontes etc.

De las 5 zonas del recorrido en semilibertad, 2 de ellas, son las más peligrosas por lo que está prohibido bajar ventanillas, en las otras 3 zonas se permite dar de comer bajando máximo un palmo la ventanilla, ya que si no lo haces puedes tener la cabeza de un dromedario dentro de tu coche.

Las instalaciones aunque se ven antiguas en términos generales, están en perfecto estado. Las zonas de tránsito están bien señalizadas y con personal del Safari por todos lados. El cuidado de los animales y su entorno dan muy buena sensación y realmente es un placer ver a los animales en lo más parecido a la libertad que posiblemente muchos de nosotros habremos visto.

En las zonas que se pueden recorrer a pie encontramos un reptilario (exhibiciones de L a V a las 14.30 h y S, D y fest. a las 14 y 18 h. Edad: Desde 3 años), un insectario, un recinto para la exhibición de aves rapaces en libertad (L a V a las 13.30 h y S, D y fest. a las 13 y 17 h. Edad: Desde 3 años), un mini-zoo, una gruta de cocodrilos y la zona Rincón de los Mansos (Desde 4 años).

Sin duda, destacar el exhibición de aves rapaces, en un entorno 100% natural donde vimos desde el silencioso vuelo del búho real, el vuelo acrobático de la gaviota, la grandiosidad del vuelo de un buitre y del gigantesco condor de los andes con sus tres metros de envergadura, y lo más impresionante quizás, el picado de caza de la reina de las aves, el águila real.

No te puedes ir sin dar un paseo por el Mini-Zoo, donde se encuentran alojados animales que, por sus características, han de estar en recintos cerrados. En esta instalación se pueden ver tigres, rapaces, puercoespines, hurones, jinetas, chinchillas y una colección de primates, la mayor parte de ellos, provenientes de tráfico ilegal de especies, incautados por las autoridades españolas y donados a Safari Madrid.

Los fines de semana el Safari abre todas sus instalaciones de ocio y puedes disfrutar de toboganes gigantes para los peques, karts, piscina de verano de junio a septiembre y un paseo en pony, o si eres más atrevido, una vuelta en dromedario, que os aseguro que impresiona.

Las zonas de hostelería están razonablemente bien, aunque los merenderos para comida libre, están un poco descuidados, pero también es cierto que estás en plena naturaleza y no puedes esperar instalaciones de zoológico urbano, ya que precisamente es todo lo contrario y es lo bueno del Safari Madrid.

La sensación general es muy positiva, un plan muy recomendable para ir en familia y disfrutar con los peques, el hecho de ir en coche durante gran parte de la visita, hace que los niños no se cansen tanto, disfruten más y puedas ver el resto de instalaciones con el ánimo e ilusión del principio. Como hemos comentado, las instalaciones están en perfecto estado, algo antiguas pero perfectamente acondicionadas tanto para los animales como para la visita del publico familiar.

Los niños se lo pasan en grande y la experiencia es única tanto para niños como mayores, ven a los animales de cerca, pueden darles de comer, y en el caso del Rincón de los mansos supone un estallido de adrenalina, para los más pequeños que no olividarán.

Se recomienda aprovechar la mañana y estar a primera hora, realizar el recorrido en coche primero y después ir parando en las siguientes zonas; reptilario, minizoo, rincon de los mansos y después del ajetreado recorrido, hacer un break para comer al lado de la zona lúdica donde encontrarás toboganes gigantes y donde te podrás dar una vuelta en los karts con tu hijo, ya que Safari Madrid cuenta con vehículos monoplaza para los más mayores y biplazas para que vayas con tu peque… que más se puede pedir para un día de Safari.

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