¿Debemos preocuparnos si nuestro hijo sufre pesadillas?

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Las pesadillas son sueños desagradables de gran intensidad que provocan sentimientos de miedo, terror, angustia o ansiedad. Los niños suelen tener pesadillas relacionadas con aspectos que los rodean como programas de televisión o películas, historias que los hayan contado, experiencias que hayan vivido tales como acudir a la consulta del médico o al colegio. Cada día más, los propios programas «infantiles» están llenos de personajes y monstruos que intimidan a los niños. Para los niños esos personajes o monstruos que los persiguen en los sueños son completamente reales.

Las pesadillas suelen ocurrir en la fase del sueño que se denomina paradójico. El sueño paradójico se repite a lo largo de la noche cada 90-110minutos, aunque esta fase es más larga e intensa en la última parte de la noche. De forma que, aunque las pesadillas pueden aparecer en cualquier momento de la noche, es durante esta fase cuando serán más frecuentes.

Las pesadillas de los niños suelen contener un tema similar al de las preocupaciones del niño. Si un niño está teniendo problemas en la asignatura de inglés podría tener una pesadilla sobre que llega tarde a esa clase y es regañado y ridiculizado por ello. La mayoría de los niños suelen tener miedo a determinadas cosas a lo largo de su desarrollo.  En la infancia, sobre todo entre los 2 y los 5 años son muy frecuentes las pesadillas, y forman parte del desarrollo normal y tienden a desaparecer solas a medida que el niño crece. Hasta que alcanzan una determinada edad se encuentran indefensos ante situaciones que no pueden controlar, y la ansiedad ante la separación de sus padres y el miedo a los extraños es muy frecuente, especialmente al año y dos años de edad. Durante el tercer y cuarto año de vida son muy típicos el miedo a la oscuridad y a algunos animales. El miedo a seres sobrenaturales como monstruos o fantasmas suelen aparecer a los 5 o 6 años, y el miedo al colegio y  al daño físico a los nueve o diez años. A partir de esta edad destaca el miedo al fracaso escolar y al daño corporal.

Los padres pueden ayudar a que sus hijos superen las pesadillas nocturnas:

– Preparar al niños con antelación para acontecimientos que puedan provocarlos tensión o ansiedad, como por ejemplo la vuelta al colegio después de las vacaciones, o la realización de una prueba médica.

– Los programas o películas agresivas o de miedo favorecen las pesadillas. Debe tratar de evitar que los niños vean este tipo de programas, sobre todo cerca de la hora de dormir.

– Evitar que otras personas u otros niños los asusten o persigan haciéndose pasar por personajes que les den miedo durante los juegos.

– Realizar actividades deportivas durante el día, divertidas ( escuchar música, pintar…) que le permitan disfrutar y relajarse le ayudarán a acostarse más tranquilo.

– Establecer unas rutinas del sueño adecuadas ayuda a que el niño sepa que se acerca el momento de dormir. Los niños se sienten seguros con las rutinas; establecer costumbres tranquilas y positivas, como bañarse, cenar, y dedicar un rato a contar un cuento ayuda a que se acueste más relajado.

– Permitir al niño acostarse con objetos que le hagan sentirse más seguro, como peluches, mascotas…, puede facilitar la separación de sus padres durante la noche.

– Cuando el niño acaba de tener una pesadilla se le debe consolar y ayudar lo antes posible. Se debe abrazar, coger de la mano y hablarle con ternura mientras se tranquiliza. Es recomendable permanecer con el niño hasta que se haya calmado lo suficiente como para volver a dormirse.

– Es aconsejable que el niño continúe durmiendo en su propia cama, ya que si le permitimos que se acueste con nosotros cada vez que tenga pesadillas o somos nosotros los que nos vamos a dormir con él, no le estaremos ayudando a superar esta etapa. Si el niño se levanta de noche y viene a nuestra cama debemos acompañarle de nuevo a su habitación , y el padre o la madre se quedarán con él hasta que se relaje y se calme, y luego volver a su propia cama. Habrá que repetir esta operación tantas veces como sea necesario.

– En el momento de haber tenido la pesadilla no se debe hablar en detalle del contenido del sueño, ya que el niño podría activarse aún más y dificultar que volviera a dormirse.

– Los padres deben alabar o premiar a sus hijos por cada paso que dan para enfrentarse a las pesadillas, y recordar que en la mayoría de los casos son parte del desarrollo normal y desaparecerán transcurrido un tiempo. Si no es así y van en aumento es recomendable solicitar la ayuda de un profesional especialista en problemas de sueño.

Fuente imagen: psicodiagnosis.es

 

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