Mi hijo no quiere dar besos

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Es muy habitual que los niños dejen de dar besos en algún momento de su crecimiento. En ocasiones cuando aprenden a darlos los padres se sienten tan entusiasmados, que sin darse cuenta y fruto de la emoción que ello les produce, tienden a «obligar» al niño a dar besos a muchas personas que los pequeños ni siquiera conocen. Quién no se ha visto en esta situación: «Hijo, dale un besito a Carmen, la amiga de mamá». Si nos pusiéramos por un momento en su lugar, veríamos lo inapropiado de nuestras solicitudes a terceras personas. Tampoco es necesario que los niños besen a todo el mundo, a veces es más cosa de los padres.

Hay etapas en las que el niño está dispuesto a dar besos a sus papás, hermanos y personas cercanas, pero aún no entiende el acto social del beso, como saludo y despedida o como forma de ser educado, por ello es muy frecuente que el niño se niegue a dar un beso o un abrazo a personas con las que no tiene suficiente confianza o que acaba de conocer. Hay múltiples razones por las que un niño puede negarse a dar un beso: que al niño no le guste la persona (por detalles tan simples como: su olor corporal, que pinche su barba o que tenga un semblante serio), que lo utilice como una forma de llamar la atención, que lo emplee como un «castigo» contra sus padres o familiares si estos no le han respondido como esperaba en alguna de sus demandas o simplemente porque es un niño tímido. Lo mejor es no insistir al niño, actuar con normalidad y restarle importancia.

Algunos sencillos consejos cuando para enfrentarse a este momento en la etapa de crecimiento del bebé:

– Los papás deben explicar a los niños el significado de los besos. Damos besos a aquellas personas a las que queremos, para demostrarlas nuestro cariño hacia ellas. Y también damos besos como manera de demostrar que somos educados, cuando saludamos o nos despedimos de alguien.

– Cuando los niños no quieren dar besos, los padres suelen explicar su comportamiento delante de ellos: «No, no te molestes, no da besos a nadie…», «Este niño nunca da besos». Estas afirmaciones son muy rotundas, pues los niños están formando su propia personalidad, y el hecho de que sus padres hayan aceptado como forma de ser que ellos no dan besos nunca, al final acaban por interiorizarlo y después les resultará mucho más difícil empezar a dar besos de nuevo. Es preferible dar la explicación a esas personas cuando el niño no esté delante, y no pueda oirte.

No obligar a que los niños den besos. Igual que un día deciden no dar besos, cuando comprendan que se trata de un acto de demostración de cariño o un mero gesto social, volverán a hacerlo cuando se sientan preparados para ello.

– El rol de los padres es incentivar a que los niños traten con respeto a las demás personas, no que tengan demostraciones de cariño o afecto con quienes no quieren, solo por el hecho de dejar contenta al adulto que pide un beso.

– La forma en que los niños aprenden mejor las cosas es a través del ejemplo. Si queremos que los niños den besos, lo mejor es que observen cómo lo hacemos nosotros, a personas a las que queremos mucho, y a otras por mera educación.

– Debe haber confianza para que los niños expresen sus preocupaciones, o el por qué de no dar besos, para que puedan encontrar soluciones.

– No recriminarle por no dar besos, no darle demasiada importancia y actuar con naturalidad.

Fuente: www.lechenido.cl

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