Primer día de colegio sin lágrimas

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Es a la edad de tres años cuando, en nuestro país, empieza la edad de escolarización. Aunque muchos papás ya han podido decidir llevar al bebé a una guardería o escuela infantil, es en este momento cuando nuestro pequeño empieza a despegarse de nuestras faldas para iniciar un camino que lo llevará, por la vía del crecimiento, hasta la total libertad. Etapa que no todos los niños, ni padre, llevan de igual forma.

Aunque haya ido a la guardería, algo que le habrá ayudado para afrontar esos ratos sin mamá de una manera más natural, el cambio de compañeros, la extrañeza del lugar o la inseguridad ante una experiencia desconocida, harán que esos primeros días, salvo en raras ocasiones, estén bañados por las inevitables lágrimas. Este trance, que debemos superar los dos, lo podemos hacer más sencillo si seguimos unas sencillas pautas. Al final todos acabamos acostumbrándonos a lo que la vida nos pone en el camino y los niños, muchísimo más.

En la mayoría de escuelas infantiles, la adaptación al cole se hace de forma paulatina, es decir, el primer día un hora, el segundo dos, incluso en días alternos, de esta forma se irá adaptando poco a poco y sin que apenas se dé cuenta. También es posible que tu hijo sea de los que tienen un objeto fetiche y que le acompaña siempre. Deja que durante esos días le acompañe al colegio, su pañuelo o su peluche favorito puede ser una buena forma de seguir conectado al mundo familiar y a la seguridad de su casa.

Hay que llegar puntual al cole y dejarle con una despedida afectuosa pero rápida, sin dramatismos ni angustias. Con ello vas a transmitirle seguridad, mostrando que es lo mejor para él. También debes ser puntual a la hora de ir a recogerle, y mucho mejor si siempre es la misma persona, esta rutina le hará adaptarse mejor al cambio. Una vez le hayas recogido, pídele que te cuente lo que ha hecho, demostrando entusiasmo y alegría ante sus progresos.

Debes despertarlo por la mañana con suficiente tiempo como para que no vaya con agobios y prisas. Desayunar tranquilamente y, si lo tienes cerca, mucho mejor si vais caminando. Durante ese paseo podéis compartir muchas cosas: sensaciones, emociones y tu experiencia de cuando eras niño (aunque lo carguemos de alguna que otra fantasía). También es importante que no le mientas, no le dejes en la puerta del cole prometiéndole que vienes enseguida o que vas a aparcar y vuelves, la mentira crea desconfianza en los niños y resulta demasiado complicada recuperarla.

Una vez ya se ha incorporado al ritmo normal, es importante que estés en contacto con su profesor para que te vaya informando sobre como evoluciona o el tipo de actividades que realizan para, de este modo, reforzar su aprendizaje en casa. También, si se queda al comedor, es bueno conocer los alimentos que toma para ir compensando con las cenas y meriendas que le ofreces en casa con el fin de llevar una dieta equilibrada.

Fuente | Con mis hijos
Imagen | Mujer
Pequepolis | Comienza el colegio y tu hijo tiene que adaptarse

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