¿Qué es la intolerancia a la lactosa?

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La intolerancia a la lactosa se debe a la falta total o a la disminución de la enzima lactasa que permite la “digestión” de un hidrato de carbono denominado lactosa.

La leche, además de agua, está compuesta por proteínas, minerales, vitaminas, grasas, azucares y carbohidratos a los cuales también se les llama azúcares. La lactosa, es el azúcar de la leche y cuando un niño o un adulto es intolerante a este componente es porque su intestino delgado no produce en cantidades óptimas, una enzima que se llama lactasa.

Esta deficiencia se puede detectar con análisis bioquímicos específicos y biopsia de la mucosa intestinal, ya que es en ese preciso lugar donde se encuentran las enzimas encargadas de digerir y absorber la lactosa.

La intolerancia a la lactosa se puede presentar en cualquier momento de la vida, y aunque es una deficiencia que la padecen más los adultos, también pueden sufrirla los bebés y los niños. En muy pocos casos, se puede nacer con ella.

Los síntomas se presentan frecuentemente de 30 minutos a dos horas después de comer o beber productos lácteos y, a menudo, se alivian no comiendo ni bebiendo estos productos. Las dosis grandes de productos lácteos pueden causar síntomas peores.

Los síntomas se manifiestan con cólicos,diarreas, gases, nauseas e inchazón o distensión abdominal.

Por lo general la diarrea es el síntoma más común pero se ha notado que el estreñimiento prolongado y acompañado de dolor en la evacuación y/o con pequeñas lesiones anales puede ser también un síntoma de intolerancia.

La deficiencia de lactasa también puede ser consecuencia de enfermedades intestinales como la gastroenteritis o se puede manifestar en forma temporal por la presencia de infecciones virales o bacterianas, afecciones comunes en los niños.

Una vez detectada la malabsorción se debe suprimir de la dieta todo alimento que contenga lactosa, caso contrario el niño sufrirá diarreas constantes y si esta situación se mantiene en el tiempo, puede sobrevenir una deficiencia alimentaria, provocando desnutrición.

Lo importante es tener siempre en cuenta las recomendaciones del pediatra y no hacer algún cambio de alimentación sin consultárselo. Y antes de tomar decisiones apresuradas o radicales en cuanto al consumo de la leche, es bueno recordar que no consumir leche puede causar insuficiencia de calcio, vitamina D, riboflavina y de proteínas, por lo tanto es necesario que siempre la incluyamos en la dieta del pequeño.

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