¿Qué significa ser un Niño Altamente Sensible (NAS)?

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Hay más niños altamente sensibles de los que te puedas imaginar. También son conocidos como personas o niños NAS (Niños Altamente Sensibles). Los niños que son altamente sensibles nacen con cierta tendencia a ser más conscientes de cuanto les rodea y reflexionan profundamente antes de actuar, rasgo que sorprende en un niño ya que deja de lado la espontaneidad habitual a la que nos tienen acostumbrados.

Alrededor de un 20% de la población tiene alta sensibilidad, aunque la mayoría lo desconoce. Y, en el caso de los niños, es muy probable que provengan de familias donde uno de sus progenitores también lo es. Lo más característico de los niños con alta sensibilidad es que perciben y reaccionan ante pequeños detalles que la mayoría pasamos por alto. Ese gesto que hiciste cuando le decías adiós en la puerta del colegio, el compañero que no le saludó por la mañana, aquel niño que se cayó y al que corrió a ayudar mientras el resto seguía jugando. Detalles que pueden ocasionar un sufrimiento extremo en estos niños si no somos capaces de ayudarles a encauzar su alta sensibilidad.

Los niños altamente sensibles suelen sentirse abrumados por los estímulos que les rodean, por los cambios repentinos y por la angustia emocional propia y de los demás. Tienen gran empatía y pueden sufrir los mismos sentimientos que ven en la otra persona. Los niños ya son de forma natural, emocionales, pero los niños altamente sensibles lo perciben mucho más.

Estos niños nacen con un sistema nervioso más rápido, por lo que se percatan y reaccionan ante cualquier estímulo. Tienen mayor actividad cerebral de la ínsula, la zona relacionada con la conciencia en sí mismo porque integra el conocimiento instante a instante de los estados y emociones internos, de la posición corporal y de los acontecimientos externos de los que estamos tomando conciencia. También muestran más actividad dentro del sistema de neuronas espejo (estas neuronas se activan cuando vemos a otras personas haciendo o sintiendo algo, y se activan tal como lo harían si estuviésemos haciendo esa misma cosa o sintiendo esa misma emoción). Sin embargo estas neuronas no solo nos permiten aprender a través de la imitación sino que nos permiten conocer en profundidad lo que otra persona puede estar pensando o sintiendo. Estas regiones concretas del cerebro son las que favorecen la empatía.

Existen cuatro aspectos que están presentes en toda niño/persona altamente sensible:

Profundidad de procesamiento: Consiste en una tendencia a reflexionar a fondo ya sea consciente o inconscientemente pero se manifiesta en las profundas preguntas que hace el niño, impropias de su edad, en su ingenioso sentido del humor, en sus dificultades para tomar decisiones porque se le ocurren demasiadas posibilidades, o en su lentitud de reacción ante personas o situaciones nuevas porque tienen que observar y pensar en todo ello antes de involucrarse. Representan la estrategia de pensar las diferentes posibilidades antes de actuar (en lugar de actuar primero y pensar después). Los niños con alta sensibilidad son capaces de percibir el peligro y ver las consecuencias de una acción antes que los demás. No hay que equivocarse con este rasgo, no hay que confundirlo con timidez, miedo, irritabilidad… Los niños altamente sensibles tienen que ver con la creatividad, la intuición, la sabiduría, la empatía por los demás, la asertividad, etc. Intenta que cada paso que realice sea un éxito para el niño, que reciba elogios por ello, y así estará ilusionado por intentar el siguiente paso, de lo contrario la angustia emocional se le quedará marcada y posteriormente anticipará el fracaso y será muy difícil que quiera volver a intertarlo.

Sobreestimulación: en relación con lo anterior, un niño que es más consciente de todo lo que ocurre dentro y fuera de él, y que procesa esa información más a fondo, también se agotará antes que los demás, tanto mental como físicamente.

La sobreestimulación es algo que sucede a todos los niños, pero en el caso de los niños altamente sensibles es mucho más intenso, de ahí que sufran inquietantes colapsos cuando tienen una jornada muy estimulante; y por ello no les gustan los ruidos fuertes, ni se suelen encontrar muy cómodos en fiestas, deportes competitivos de equipo, incluso a hablar en público y habitualmente tienden a evitar estas situaciones. Con el tiempo descubrirás que estos niños necesitan de un tiempo extra de inactividad o bien de juego reposado.

Lo mejor es prevenir la sobreexcitación porque les puede llevar al menos veinte minutos recuperarse de ella. Igualmente estos niños aprenden mejor con un correctivo suave que con un castigo. Además si asocian la escuela con estados agudos o crónicos de sobreexcitación, estos niños pueden desarrollar pavor a la escuela o sobreexcitarse solo con pensar en ella. Para prevenir la sobreexcitación, los NAS, pueden retirarse a un «rincón de lectura silenciosa» o bien salir a respirar aire fresco o ir a beber agua.

Reactividad emocional y empatía: La reactividad emocional está también estrechamente relacionada con la profundidad de procesamiento, en tanto en cuanto las emociones nos dicen a qué prestar atención, de qué aprender y qué memorizar en caso necesario. Todos los niños necesitan recordar cómo lograr una sonrisa de sus papás, cómo lograr una buena nota, etc…Sin embargo los niños altamente sensibles como son muy conscientes de todo, observan y aprenden mejor estas lecciones de vida. Por ello desarrollan de forma natural y a muy temprana edad la empatía, el saber lo que la otra persona sabe, o sentir lo que la otra persona siente, poniéndose en su lugar. Es por ello que también suelen angustiarse mucho más que el resto de niños con la injusticias, los conflictos y el sufrimiento tanto en su vida cotidiana ( si ven a un niño convertido en objeto de burla) como en el mundo ( noticias de injusticias sociales, guerras, maltrato…).

Sin embargo en entornos sociales algunos NAS son capaces de autocontrolar sus propias emociones llegando incluso a regularlas con demasiada intensidad porque es lo que se espera de él.

– Sensibilidad ante los estímulos sutiles:
Los niños altamente sensibles son conscientes de sonidos, olores, detalles o cualquier otro estímulo sutil. Sin embargo no se trata de un desarrollo perceptivo en los propios órganos, sino de una capacidad acrecentada del pensamiento y el sentimiento que les permite discriminar lo que perciben con un alto grado de sutileza; es decir, utilizando la profundidad de procesamiento. Se percatan de cambios mínimos en el aspecto de otras personas o lugares, olores extraños, incluso una pequeña variación en el tono de la voz o en la mirada, de un mínimo mohín de desdén o de la más mínima señal de estímulo. Esa sensibilidad ante lo sutil les resulta muy útil en el arte, la escuela, los deportes… pues incluso pueden llegar a sentir e intuir lo que sus profesores desean. Pero esta conciencia sutil puede eclipsarse cuando el niño está bajo presión, cansado o sobreestimulado.

Desde el inicio de las investigaciones se constató que un niño altamente sensible es más probable que no se sienta feliz o tenga más tendencia a preocuparse. Es como si fueran especialmente vulnerables. Los NAS a los que suele describirse como altamente reactivos o de fácil estrés físico, tímidos, inhibidos en su comportamiento, resulta que se desempeñan mejor (mejoran el rendimiento escolar, comportamiento moral, competencia social, autorregulación y la seguridad de sentirse queridos) que otros niños cuando se les ubica en entornos adecuados; es decir cuando se les da una atención infantil de alta calidad. Ten en cuenta que estos niños pueden convertirse en el blanco favorito de burlas e intimidaciones por el hecho de que se les puede perturbar con facilidad. En este caso los adultos deben crear una atmósfera en la que esos comportamientos  hirientes sean reemplazados por la aceptación y el respeto a todos.

En ocasiones los niños hipersensibles son confundidos con niños con alguna patología, o con aquellos que padecen un trastorno de ansiedad, lo cual es una de sus características aunque no la razón principal de su comportamiento. No es una enfermedad ni tampoco es un síndrome, tampoco es algo inventado por alguien que no tiene sentido. Se trata de un temperamento innato que tiene el 20% de las personas y que también tienen todos los animales.  En entornos donde se encuentran queridos, seguros y favorecen su autoestima se inspiran y sacan todo lo mejor de sí mismos.

Intereses de los niños altamente sensibles:

Son niños altamente observadores: Pueden estar observando una situación o un lugar mucho tiempo hasta que actúan, para estar seguros de lo que van a hacer.
Se interesan mucho por temas trascendentales de la vida, como por ejemplo temas espirituales, la justicia social o el respeto hacia las personas y los animales. Llegan a vivirlo de un modo muy profundo y sienten una conexión plena con estos temas.
Les encanta estar en contacto con la naturaleza.
Tienen mucha imaginación y una gran capacidad artística y creadora: Es importante adecuar el entorno para que puedan desarrollarla y ofrecerles las herramientas adecuadas para que aprovechen al máximo esta aptitud.
Son muy perfeccionistas: les cuesta estar satisfechos con sus trabajos. Esto es algo en lo que debemos acompañarlos para que no se convierta en un límite en el día de mañana.
Están siempre pendientes del bienestar de los demás, siempre que ellos no se sientan amenazados o inseguros en ese entorno.
Asumen responsabilidades propias desde edades muy tempranas. Pídeles ayuda en tareas que estés realizando como ayudarte a colocar el aula, limpiar u ordenar contigo.

Comportamientos habituales de los niños altamente sensibles:

– En ocasiones reaccionan de forma desmesurada ante situaciones que consideramos habituales, pequeños desaires, comentarios que creen inadecuados. En estos casos pueden aparecer la ira, la tristeza e, incluso, ansiedad.
– Son niños a los que les afectan mucho las críticas y los castigos. Suelen ser niños muy conscientes de las normas de modo que no precisan más que un recordatorio suave en privado.
Muestran ansiedad y nerviosismo en situaciones nuevas o donde no se sienten seguros.
No les gusta asumir riesgos hasta que se sienten completamente seguros.
Tienen dificultades para concentrarse incluso sin interrupciones ya que se suelen distraer con cualquier pequeño estímulo que ocurra a su alrededor.
– Tienen los sentimientos de tristeza y alegría muy desarrollados por lo que podemos encontrar que se sienten desolados, y no sepamos cómo consolarlos, o que se encuentren en un estado de euforia.
Suelen ser desordenados y olvidadizos, por el mismo motivo de estar alerta a todo su entorno.
Se irritan con facilidad sin ningún motivo aparente, ya que al percibir cualquier pequeño estímulo ( ruido fuerte, gesto en la cara…) cualquier mínimo detalle puede herirles.
Actúan con cierto dinamismo y luego se vuelven muy calmados. Necesitan más tranquilidad a su alrededor y más tiempos muertos para procesar sus experiencias.
– Manifiestan una gran capacidad para captar los conocimientos, ordenan sus ideas sin problemas pero cuando las expresan se vuelve confuso para quienes los escuchan.
Tienen muy desarrollada la imaginación y la creatividad lo que les hace muy competentes en actividades artísticas.
Suelen estar inspirados por la belleza, por la necesidad de justicia social, por sus experiencias espirituales o, simplemente por la profundidad de sus emociones.

Compartimos un mundo donde las personas debemos adaptarnos a la sociedad y los niños NAS necesitan tener una educación donde se les pueda comprender, entender cuáles son sus necesidades y sobre todo, un mundo donde puedan desarrollar toda su sensibilidad hasta poder maximizarla. En caso contrario, se convertirán en adultos propensos a la depresión, la ansiedad y la timidez… con miedo a que les hagan más daño emocional.

Cuando los adultos no saben tratar a un niño NAS suelen intentar cambiarlo, algo que a los niños les hará sentir vergüenza y aislamiento al sentirse diferentes y fracasados. A medida que crezcan se irán adaptando al mundo, pero al principio tenemos que adaptarnos nosotros a ellos. Estos niños tienen un gran talento y muchas cosas que ofrecernos y enseñarnos a la sociedad. Deben ser apreciados, valorados, se deben entender sus comportamientos y si necesitan corrección es importante hacerlo desde el cariño y la calma para que no sientan ansiedad y sufran miedo al fracaso.

Si detectamos que nuestro hijo es altamente sensible lo más importante es ayudarle a conseguir unas herramientas básicas para que su desarrollo sea equilibrado.

Pautas para entenderle y ayudarle:

Dedica tiempo a escucharle
Los niños con alta sensibilidad necesitan que les prestemos una atención especial.Dedícale un tiempo sin prisa, escucha lo que tiene que decirte.  Por eso, demandan más atención cuando tienen un problema.

Expresar los sentimientos
Poner nombre a los sentimientos es muy importante para que reconozcan qué es lo que les pasa. Consigue que exprese el motivo que le ha llevado a sentirse triste o enfadado para intentar descubrir lo que ha motivado sus sentimientos. Este proceso debe realizarse con paciencia, sin prisa, dando el tiempo que el niño necesita para trasladar a palabras aquello que siente.

Aprender a convivir con las emociones
En ocasiones los niños con alta sensibilidad pueden llegar a frustrarse porque no saben cómo canalizar sus emociones. Ayúdale a reconocer la emociones y a controlarlas. Las técnicas de respiración, relajación y mindfulness ayudan mucho a que aprendan a encauzarlas.

Compresión
Tenemos que dejar que el niño se tome el tiempo que necesite para calmarse y, una vez que lo haya conseguido, intentar explorar la causa de su dolor. Ponte en su lugar, la empatía es fundamental para abordar el trabajo con los niños con alta sensibilidad, y en ningún caso ridiculices sus reacciones de tristeza, enfado o llanto.

Ayúdale y enséñale a perdonar
En muchas ocasiones pensaremos que el niño está alterado, triste o enfadado por cosas sin importancia pero para él no lo son. No le ridiculices ni minimices su sentimiento. Muéstrale que el camino para que sus sentimientos no provoquen una herida interna es el perdón. De este modo podrá eliminar la angustia emocional que le ha producido esa situación.

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