Mantener la calma frente a las rabietas de los niños

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Las rabietas son conflictos entre lo que el niño realmente desea, desde su necesidad de crecer y lograr autonomía, y lo que de verdad puede conseguir o está obligado a hacer, lo que le lleva a un desbordamiento violento que se despierta en su comportamiento. El bebé dulce y dócil que sonreía a todo lo que le proponías y parecía que estaba de acuerdo con todo cuanto le proponías, puede llegar un día en el que ya no todo le parezca bien y lo exprese en forma de rabietas. Algunas veces llegan de forma inesperada sin que los padres entiendan la causa. Los pequeños son muy susceptibles y esta sensibilidad les puede afectar a cada uno de una manera.

Las rabietas de los niños forman parte de su desarrollo normal. Si tu hijo tiene entre dos y cuatro años, es en esta edad cuando el niño empieza a formar su sentimiento de identidad y necesita reafirmarse en sus necesidades y deseos. Aunque las rabietas pueden parecer fulminantes y excesivas, para los niños tienen un sentido:

– Expresan la frustración que siente el niño: Quiere pedir algo y no sabe cómo hacerlo, le faltan las palabras. Su limitación física y lingüística no le permite conseguir lo que quiere y entonces surge la rabieta.

– Expresa el miedo y la angustia al abandono.

– Expresa la necesidad de ser autónomo, grande y decidir por sí mismo: Quiere tocarlo todo, hacerlo todo y llegar a todas partes, pero sus propias limitaciones físicas se lo impiden.

– Expresa la necesidad de respeto y la rebelión contra lo que le parece injusto.

Los adultos no tenemos más remedio que enseñarles que, en ocasiones, sus caprichos o propósitos no podemos concedérselos. Los niños tienen un momento para cada cosa, pero ellos no entienden que aquello que se les prohíben podrán conseguirlo más adelante, cuando sean un poquito más mayores. Sin embargo ellos piensan que no podrán conseguirlo nunca, por lo que se sienten muy frustados y montan en cólera.

Por lo general, las rabietas de los niños suelen aparecer ante una orden que les damos y que, por algún motivo, no les apetece obedecer, como “vamos a comer”, » lávate las manos», «recoge los juguetes» o “vamos al baño que es hora de bañarte”. También suelen aparecer cuando el niño pide algo y no se le da lo que desea, por ejemplo, en el supermercado se le antoja algo que no le concedemos o quedarse más tiempo en el parque.

Las rabietas de los niños no son motivo de preocupación por su carácter o personalidad, en esas edades es normal tener rabietas. Unos niños más y otros menos. La frecuencia estará en función de su temperamento y de cómo actuamos los adultos ante ellas. Son una expresión más que puede acompañar al crecimiento y al desarrollo de su personalidad.

Como-actuar-en-los-momentos-dificiles

Algunas circunstancias pueden hacerte anticipar el estallido de las rabietas. Si lo tenemos en cuenta podremos intentar persuadirle y evitar que se desencadene:

– El cansancio y el agotamiento. Cuando el niño está demasiado alterado o cansado procura no abrumarle con exingencias, porque en esos momentos no tendrá la capacidad necesaria para razonar. Es mejor mantener un ambiente de comprensión que ser excesivamente rígido.

– Aquellas tareas que le suponen un esfuerzo mayor del habitual o que resultan excesivas para el niño pueden incrementar su frustración. Por ello ayúdale y colabora con él en aquellas actividades más difíciles o que realiza por primera vez.

– Los cambios o las situaciones nuevas rompen su rutina y su seguridad. No es fácil para nadie hacer frente a situaciones nuevas y para ellos, tan pequeñitos, aún menos. De modo que cuando sepas que cuando vaya a haber un cambio, anticípaselo, explícale aquello que va a suceder, tiempo y pautas para que pueda prepararse para ello.

rabietas

Te damos algunos consejos que podemos hacer los padres para controlar la situación:

– Procura evitar, con naturalidad, aquellas situaciones, lugares o incluso personas que sabemos que alteran a nuestro hijo. Es cuestión de tiempo, se le irá pasando. Por ejemplo, si cuando vamos a comprar con él al supermercado nos monta una rabieta porque se le antojan cosas o porque se cansa, podemos explicarle, con amabilidad pero con firmeza, que se ha de quedar en casa porque las últimas veces que ha ido al super no se ha portado correctamente y ha tenido una rabieta. Puede ser que la rabieta la monte entonces, pero lo hará en casa que es mucho más facil de controlar que en público. Evidentemente, nunca podremos cambiar de opinión porque ha montado la rabieta.

– No debes preocuparte por lo que pensará la gente cuando tu hijo tenga una rabieta. Debemos siempre actuar en consecuencia, y no consentir que tu hijo «se salga con la suya» por evitar pasar un mal rato en público, ya que estarás reforzando su comportamiento y la frecuencia de sus rabietas.

– En el momento de la rabieta no debemos perder el control, aunque ya sabemos que es difícil, pero debemos mantener la calma, porque eso le ayudará a él a calmarse antes. Nunca reacciones como él, ni le gritemos , ni nos burlemos de él. Lo que mejor funciona es ofrecerle calma, serenidad y mostrar cierta indiferencia.

– Cuando anticipas que va a tener una rabieta, en ocasiones es suficiente distraerlo y dirigir su atención hacia otra cosa: «¡ Oh, mira la paloma de la terraza!», «Vamos a ver a Dora en la tele». A veces darle una muestra de afecto, una sonrisa, un abrazo o una caricia también puede funcionar.

– En el momento de las rabietas no intentes hacerle razonar, ni dialogar con él. Espera que pase el mal rato y entonces explícale que comprendemos el motivo de su enfado pero que esa no es la manera de pedir las cosas. Hazle entender que, aunque nos disguste lo que ha hecho y nos entristezca, lo queremos muchísimo.

Como ya hemos explicado, las rabietas de los niños entran dentro del desarrollo normal, pero si nuestro hijo tiene más de cuatro años y continua teniendo rabietas, puede ser que esté pasando por una etapa de cambios o tensiones en casa o en el colegio y, por lo tanto explica la situación, pero si las rabietas continúan no está demás consultar con un especialista para evitar que se cronifiquen en su comportamiento como algo habitual.

Fuente imagen:espanol.babycenter.com, pequebebes.com, clubpadres.com

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