Protégele de los resfriados

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Los resfriados son más habituales durante la infancia y su frecuencia va disminuyendo con la edad; a medida que el niño va desarrollando inmunidad frente a los diferentes virus, disminuyen las posibilidades de contagio en caso de un nuevo contacto con ellos. La transmisión se provoca a través de gotas de secreciones respiratorias con virus en suspensión, producidas al toser o estornudar, que pueden ser inhaladas por otras personas, resultando contagiadas.

Los catarros son una de las enfermedades más frecuentes en el niño. Aproximadamente lo normal es que se produzcan de 3 a 9 episodios al año en el niño preescolar y de 2 a 6 episodios en el escolar. Estos episodios suelen concentrarse en otoño e invierno, en los meses de epidemia. El número de resfriados es aún mayor, hasta el doble o el triple, en los niños pequeños que acuden a guardería. Por tanto, aumentar las defensas y evitar en lo máximo posible la infección vírica son los dos métodos más adecuados para prevenir el resfriado.

Para mejorar la salud durante el invierno es aconsejable comer legumbres, castañas, calabaza, sopas calientes… e intentar que nos de el sol en la piel al menos diez minutos tres días a la semana para favorecer la activación de la vitamina D y mantener los huesos fuertes.

Comer alimentos de temporada es muy positivo ya que respetan los ciclos naturales de producción, están menos manipulados y es lógico que las hortalizas y frutas de invierno brinden un mejor aporte en nutrientes al ser cultivos que se obtienen en condiciones climáticas que permiten su desarrollo según el calendario marcado por la naturaleza.
Conviene tomar legumbres una vez a la semana o dos. Las cebollas, champiñones, patatas, cardo, berros, guisantes, habas, rábanos, acelgas, espinacas, puerros, coliflor, coles de Bruselas, brócoli, alcachofas, ajo…

Catarros de «temporada»

Para los resfriados las cebollas, puerros, ajo ayudan a expectorar, por su acción mucolítica. Si se consumen crudos o poco cocinados mejor. Incluso una cebolla partida por la mitad cerca de la cama de un niño acatarrado a mostrado ser de interés para calmar la tos.
Además, se puede hacer una bebida muy saludable. Hervir en un cazo el equivalente a una taza de agua. Añadir una cucharadita de regaliz y otra de tomillo y dejar hirviendo durante 3 minutos. Apagar el fuego, tapar y dejar en reposo 2 minutos. Finalmente se cuela y ya está lista para beber.
El regaliz es una hierba antiinflamatoria, antiespasmódica y expectorante. Es útil para gripes y resfriados, especialmente cuando se presentan con tos y mocos. El tomillo es expectorante ayuda a aclarar más rápido los síntomas del catarro así como a recuperar el apetito y la función digestiva. De 1 a 6 años una tacita diaria, a partir de los 6 años, dos tacitas al día.
Los niños nerviosos se beneficiarán de una infusión de tila a la que añadiremos una pizca de canela y una cucharadita de miel. Esta dulce bebida les ayuda a tranquilizarse.

Aunque no hay pruebas científicas que avalen el uso de la miel para aliviar las manifestaciones clínicas asociadas con la infección de las vías aéreas superiores, un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) la considera segura, fuera del período de la lactancia, y con un efecto demulcente para la garganta que puede aportar alivio para la tos.
Además, la miel tiene propiedades antioxidantes y aumenta la liberación de citoquinas, lo que puede explicar sus efectos antimicrobianos. Es ideal contar con un tarro de miel con própolis durante el invierno.
FRUTAS Y FRUTOS SECOS
Las frutas de invierno son ricas en vitamina C. La mejor forma de aprovechar las cualidades nutritivas de cualquier fruta es consumiéndola cruda y entera, partiéndola justo en el momento que se va a consumir para evitar que se oxide.
Si se consume con piel, hay que lavarla y frotarla con un trapo para eliminar los restos de pesticidas.
Frutas frescas como kiwi, limón, mandarina, naranja, pomelo, manzana, persimón, kakis y frutas desecadas como los higos, dátiles y uvas pasas son frutas de esta temporada que nos aportan vitaminas necesarias para mantener una correcta capacidad de respuesta inmunitaria y regeneradora de los tejidos ante los resfriados, entre otras funciones.

Fuente imagen: todopapas.com
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