La importancia de saber esperar

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Cada vez más estamos acostumbrados a la inmediatez, a querer algo y conseguirlo al momento. Internet y el estilo de vida nos está acostumbrando a querer algo y poder obtenerlo al instante, sin esperar, y en ocasiones sin tanto esfuerzo como suponía antes. Sin embargo muchos estudios han puesto de manifiesto la importancia de saber esperar para conseguir algo.

En esta línea Walter Mischel, psicólogo de la universidad de Standford quiso demostrar la importancia de ser pacientes. En su estudio sentó a un grupo de niños con edades entre 3 y 6 años de edad frente a una mesa en la que se encontraba una golosina. El examinador dijo al niño que si quería podía comérsela en el momento, pero que si era capaz de esperar 15 minutos le daría dos golosinas en lugar de una. Dicho esto el examinador les dejó solos en la sala y esperó a ver qué pasaba. Solo el 20% niños fue capaz de esperar los 15 minutos consiguiendo así la esperada recompensa. El estudio puso de manifiesto lo difícil que resulta a un cerebro en desarrollo esperar y realizar un ejercicio de autocontrol.

Pero lo más interesante de la investigación no fue comprobar lo difícil que para un niño es esperar y ser paciente sino la importancia que tiene en su desarrollo. El mismo Mischel siguió a estos mismos niños 15 años después, hasta que se hicieron mayores y pudo comprobar que la cantidad de minutos que cada niño fue capaz de esperar antes de comerse la golosina fue la variable que mejor predijo su desarrollo y funcionamiento social así como sus calificaciones escolares. Por eso a día de hoy sabemos por otros muchos estudios de estas características que la capacidad de autocontrol del niño es una de las variables que más le van a ayudar en su vida de adulto.

De modo que la mejor manera para ayudar a los hijos a conseguir ese autocontrol es aplicándolo en la vida diaria. Los niños no entienden por qué tienen que esperar para conseguir algo, pero a partir de los 2-3 años podemos ir enseñándoles. Si les damos todo lo que desean de forma inmediata o estamos totalmente a su disposición, estaremos creando niños tiranos que luego serán adultos inmaduros e intolerantes. Acostumbrarles a tolerar ciertas frustraciones y retrasos inevitables forma parte del aprendizaje de la realidad de la vida, y es un adiestramiento lento y progresivo que tendrán que ir asimilando durante todo su crecimiento. Cumplir las normas en la mesa esperando siempre a la hora de la comida y a que todos estén sentados, ayudarles a comprender que es importante terminar todo lo que se empieza. Sabemos que es difícil iniciar un viaje de coche sin poner los dibujos al niño inmediatamente, esperar hasta su cumpleaños para conseguir ese juguete que tanto le gusta, o mantenerle sin el tfn móvil durante el tiempo que se considere oportuno. Sin embargo ese tiempo de espera hasta conseguir lo que desean les estará reportando grandes beneficios en su desarrollo.

Os damos algunas estrategias para ayudarle a ser más paciente:

1. Dar ejemplo.

Los niños son grandes imitadores de los adultos así que la norma principal es demostrar que nosotros también somos pacientes. Si vamos a un restaurante y tardan más de la cuenta debemos mantener la calma y mostrar serenidad ante ellos, sin transmitir nuestra propia ansiedad.

2. Ser comprensivos en determinadas situaciones

En los momentos en los que ha llegado su hora de comer y tiene hambre o sueño no es necesario poner a prueba su paciencia. En esos casos está justificado atenderle sin demoras.

3. Explícale por qué debe esperar

Utilizando un tono sereno y cómplice con el niño funcionará para explicarle el por qué debe esperar. «Cuando termine de preparar la cena jugamos un poco. Si no, se quemarán las croquetas y no tendremos nada para cenar».

4. Empezar introduciendo pequeñas esperas

Hacia los dos años ya podemos empezar a enseñar a un niño a esperar unos minutos mientras le preparamos su merienda, le ofrecemos el postre después de la comida o mientras conversamos con alguien. Aunque le resulte difícil, puede empezar a asimilar cosas así.

5. Enseñar buenos modales

Enseñémosle que las cosas se consigue pidiendo y actuando de forma educada. No cedas a sus deseos para parar una rabieta. Explícale que cuando se calme y lo pida educadamente conseguirá lo que está pidiendo.

6. Cumplir siempre las promesas que les hemos hecho

Solo así aprenderá que esperar a merecido la pena.

7. Cuentos o actividades para esperas inevitables

En ocasiones debemos esperar largo tiempo en la consulta del médico, la fila de la compra, etc Para ello podemos utilizar juegos como el «veo, veo», mirar cuántos coches rojos pasan o jugar a decir animales, contarle algún cuento… También puede ser útil llevar algún juguete. Cuando la espera se realiza de forma entretenida se hace más llevadera para el niño.

8. Paciencia en actividades o situaciones sociales

Aunque les cuesta guardar turnos para subirse al tobogán o al columpio debemos explicarles que cada niño tiene su turno y que debemos esperar al nuestro, en lugar de imponerles que han de hacerlo porque sí. Poco a poco lo irán entendiendo.

9. Enséñale a no interrumpir mientras hablas

Explícale con serenidad que debe esperar un momento y que en cuanto termines le atenderás. Aunque insista hazle esperar unos minutos. Después cumple tu promesa y escúchale además de felicitarle por haber sabido esperar.

Los profesionales de la educación, psicólogos, pedagogos, etc advierten que cada vez el valor de la paciencia se está perdiendo, especialmente entre los padres que tampoco pueden esperar para colmar a sus hijos de felicidad con sus deseos. Pero en lugar de ser beneficioso les están dando una información equivocada al intentar darles a entender que todo se consigue rápido, inmediatamente y sin esfuerzo. No debemos olvidar que nuestros hijos necesitan aprender a ser pacientes, que es importante esforzarse en la vida y nuestras actitudes y nuestro ejemplo son los que van a ayudar a que puedan conseguir una segunda golosina de la vida o no.

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