Tener fibromialgia y ser madre

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Hoy en día, afortunadamente, ya se empieza a hablar sobre qué es la fibromialgia, sus síntomas, consecuencias y posibles tratamientos, que aunque no curen la enfermedad pueden ayudar a tener una mejor calidad de vida.Pero ¿cómo es tener tener fibromialgia y ser madre?

Para aquellos que no conozcan esta enfermedad os resumo brevemente en qué consiste. Son dolores musculares muy intensos en todo el cuerpo que pueden acentuarse o no en determinados puntos concretos. El dolor es muy similar al dolor de cuerpo que se siente cuando padeces una gripe con fiebre muy alta, un día tras otro, con la sensación de no descansar durante la noche y un agotamiento extremo. Hay días en los que te resultará imposible levantarte de la cama, que sientas que te mareas del dolor y el cansancio e incluso que te cueste pensar con claridad y olvides muchas cosas.

Sobre la enfermedad se puede ya encontrar mucha información, pero se escribe muy poco sobre cómo tener fibromialgia y ser madre a la vez. Como os podéis imaginar no es nada fácil, pero tiene muchas más ventajas que inconvenientes. Teniendo en cuenta que es una enfermedad que a día de hoy no se conocen sus causas y por lo tanto tampoco su cura, lo que está claro es que la mejor medicina para poder levantarse de la cama es una sonrisa de tu hijo y una pequeña manita animándote a caminar.

Tendrás que aprender que no podrás estar a su lado en muchos momentos en los que te gustaría porque ese día no tienes fuerza ni para caminar. Aceptar que quizás no puedas recogerle del colegio, acompañarle a cumpleaños, parques de atracciones, partidos de fútbol…, que te perderás muchas tardes de juegos en el parque y que tendrás que pedir mucha, mucha ayuda. Deberás aprender a lidiar con el sentimiento de culpa por no poder atenderles lo bien que te gustaría y a contener las lágrimas muchos días para que no te vean llorar. Que preparar la cena o bañarles un día es un triunfo, o que te resulta imposible, pero también tendrás que aprender que no pasa nada porque los niños no se bañen todos los días, o porque cenen tortilla francesa dos días seguidos o un sandwich de jamón y queso. Mientras no les falten tus besos y tu cariño ellos serán felices.

Antes de que te des cuenta tus hijos aprenderán que no pueden pedirte determinadas cosas, que mamá no puede cogerle en brazos, o agacharse, que mamá tiene que acostarse temprano y dormir más que el resto. Y un día, quizás, te dirá que si te da un beso como el príncipe a «Cantanieves» quizás entonces puedas levantarte… Y se te nublarán los ojos, pero esa sonrisa y esos ojitos grandes y alegres mirándote mientras esperan tu respuesta, harán lo que ninguna medicina hubiera conseguido, y es sacar la poquita energía que te queda para levantarte y acompañarle a jugar un ratito al salón, aunque solo sean 10 minutos, pero ahí estarás tú, a su lado jugando.

Aprende a disfrutar con ellos haciendo cosas tranquilas, leyéndoles cuentos, pintando, viendo una película, haciendo puzzles… Disfruta de ellos todo lo que puedas, cada día lo que el cuerpo te permita y no te vengas abajo porque, aunque les toque madurar un poquito antes, serán felices de poder ayudarte y mimarte ellos a ti también.

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