Qué son los terrores nocturnos

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¿Qué son los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son trastornos de la conducta durante el sueño (parasomnias). Parecen pesadillas pero son mucho más intensos. Son miedos que ocurren en los niños durante la noche, mientras duermen, y que son imposibles de calmar. Técnicamente hablando, los terrores nocturnos no son un sueño, sino una reacción repentina de temor que ocurre durante la transición de una fase del sueño a otra más profunda. Aunque parezca que el niño está despierto y tenga los ojos abiertos, en realidad está dormido mientras ocurren.

¿Qué signos manifiesta un terror nocturno?

Durante un terror nocturno es posible que el niño:

– Grite con desesperación o llore sin control.
– Se siente o se levante de la cama muy asustado o alterado.
– Tenga una mirada aterrorizada.
– Tenga una frecuencia cardíaca elevada y respire muy rápidamente.
– Tenga el pijama y las sábanas mojadas de sudor.
– Mueva las piernas nerviosamente.
– Aunque tenga los ojos abiertos lo más probable es que no le reconozca e incluso trata de separarse de ti si intentas abrazarlo.

¿Cuánto suele durar un terror nocturno?

Los terrores nocturnos suelen ser cortos, aunque pueden llegar a durar hasta 45 minutos. En la mayoría de los casos los niños se vuelven a dormir porque en realidad no se han despertado. Al día siguiente, al contrario que en el caso de las pesadillas, los niños no recordarán el episodio ocurrido porque se encontraban en una fase de sueño profundo.

¿Cuál es el motivo de los terrores nocturnos?

Los terrores nocturnos son causa de una sobrexcitación del sistema nervioso central durante el sueño. El sueño se divide en varias fases. Una de ellas es la fase MOR, que es la etapa de movimiento rápido de los ojos que es cuando tenemos sueños, incluidas las pesadillas. Pero los terrores nocturnos no ocurren durante esta fase si no durante la transición de una fase a otra. Suelen darse 2 o 3 horas después de dormirse.

¿Quiénes son más susceptibles de tener terrores nocturnos?

Suelen ocurrir en niños de entre 3 y 12 años, aunque también hay casos de niños más pequeños.

Suelen darse en niños que:
– Están excesivamente cansados
– Están estresados o muy preocupados por algo
– Toman un nuevo medicamento
– Duermen en un lugar diferente al habitual
– No duermen las horas suficientes.
– Han tomado bebidas con cafeína

La mayoría de los niños que lo padecen suelen tener un familiar que también los padeció o que era sonámbulo de niño.

¿Qué podemos hacer los padres durante el terror nocturno?

Con frecuencia los padres se sienten impotentes porque no consiguen consolar a su hijo durante un terror nocturno. Lo mejor que se puede hacer es:

– Mantener la calma y tener paciencia asegurándose de que el niño no se haga daño. Si intenta salir de la cama, procure detenerlo con delicadeza, hablándole suave, despacio y con cariño.
– No trate de despertarle. Esto no suele funcionar, ya que se encontrará desorientado, confundido y tardará aún más tiempo en calmarse y volver a dormirse.
– Los niños suelen calmarse y volver a dormir solos en unos minutos.

¿Cómo podemos intentar prevenir un terror nocturno?

– Fijar un horario de sueño y crear una rutina tranquila previa a la hora de acostarse (darle un baño relajante, leer…). Las rutinas proporcionan seguridad a los niños.
– Reducir el estrés de su hijo, y procurando que su hijo no esté excesivamente cansado.
– Evitar los ruidos a la hora de dormir u otros estímulos que podrían alterar su sueño.
– Cenar de forma ligera
– Realizar ejercicio unas horas antes de irse a la cama favorece el descanso.
– Compartir más tiempo de juego con ellos.
– Tener más tiempo de diálogo con el niño para que de forma espontánea pueda explicar si algo le preocupa o les estresa.
– Como los terrores nocturnos suelen producirse a la misma hora, aplicar una técnica de extinción, despertando al niño antes de que ocurra el episodio puede ser útil.

En la mayoría de los casos, los terrores nocturnos suelen desaparecer por sí solos a medida que el sistema nervioso madura, pero en ocasiones, los terrores nocturnos pueden obedecer a otras causas como baja autoestima, síndrome de ansiedad por separación, síndrome de apnea obstructiva (SAOS) o bullying. De modo que tampoco está de más consultar con su médico o especialista.

Aprovechamos para recordaros que el sueño durante la infancia es un proceso complejo y los niños necesitan de toda nuestra paciencia y comprensión para que sea lo más fácil posible para ellos.

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