Trabalenguas para niños ¿os atrevéis?

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Un trabalenguas está compuesto por frases breves formadas por sílabas que se repiten reiterativamente y que hacen difícil la pronunciación de la oración. Es uno de los juegos más fáciles, populares y educativos ya que son utilizados para mejorar la dicción de los niños, así como para desarrollar su memoria y, por supuesto, para entretenerlos, ya que al equivocarse en la correcta pronunciación provoca una situación graciosa en todos los niños y los mayores.

Los trabalenguas para niños resultan muy útiles para favorecer la comunicación y manejo del lenguaje. Para jugar a los trabalenguas con los niños, empieza recitando lentamente cada frase y luego a repetirlas cada vez con más rapidez. Recuerda que la mejor manera de aprender para los niños es utilizando herramientas entretenidas y aún mejor si las puede practicar con amigos y familia.

Los trabalenguas además de ser un juego divertido para los años aportan otros beneficios como:

Favorecer la pronuciación, sobre todo en aquellos casos en los que los niños tienen problemas para pronunciar determinadas letras.

Ejercitar y mejorar la memoria ya que deben ser memorizados para poderlos decir rápidamente y sin confundirse. Adquieren una habilidad especial para hablar más rápido en oraciones con cierta dificultad, ayudándoles a hablar con precisión y a pensar lo que tienen que decir mientras lo dicen rápido y correctamente.

Ayudan a superar la frustración, ya que es una actividad que requiere de varios intentos para pronunciarlo correctamente, enseñándoles que el aprendizaje requiere esfuerzo para posteriormente obtener la recompensa de aprenderlo y decirlo correctamente.

Divertirse mientras aprenden sin darse cuenta.

Para enseñar a un niño a jugar a los trabalenguas lo mejor es comenzar pronunciando el trabalenguas muy despacio, e ir aumentando la velocidad paulatinamente. El niño percibirá que poco a poco comienza a tener más habilidad para decirlo hasta que le saldrá naturalmente.

Por desenredar el enredo
que ayer enredé.
Hoy enredo el desenredo
que desenredé ayer.

Han dicho que he dicho un dicho,
tal dicho no lo he dicho yo
porque si yo hubiera dicho
el dicho bien dicho,
habría estado el dicho
por haberlo dicho yo.

En una zarzamorera
estaba una mariposa
zarzarrosa y alicantosa.
Cuando la mariposa
zarzarrosaba y alicantaba,
las zarzamoras mariposeaban.

Mírame sin mirar, Myriam,
mírame mientras me muevo;
no me mires Myriam mía,
no me mires que me muero.

El cielo está enladrillado
¿quién lo desenladrillará?,
el desenladrillador que lo desenladrille
buen desenladrillador será.

Tres tigres trigaban trigo,
tres tigres en un trigal.
¿Qué tigre trigaba más…?
Los tres igual.

Si su gusto no gusta del gusto
que gusta mi gusto,
que disgusto se lleva mi gusto
al saber que su gusto
no gusta del gusto
que gusta mi gusto.

Te quiero más que me quieres,
te quiero aunque no me quieras
y mucho más te querría
si quererme tu quisieras.
Si porque te quiero tanto
quieres que te quiera más,
te quiero más que me quieres,
¿que más quieres? ¿quieres más?

¿Cómo quieres que te quiera?
Si el que quiero que me quiera
no me quiere como quiero que me quiera,
porque el que quiero que me quiera
no me quiere como quiero que me quiera.
¿Cómo quieres que te quiera?

El castillo está encantado
¿quién lo desencantara?
El desencantador que lo desencante
buen desencantador será.

El cielo está enladrillado
¿quién lo desenladrillará?
el desenladrillador
que lo desenladrille
buen desenladrillador será.

El perro de San Roque
no tiene rabo
porque Ramón Ramírez
se lo ha robado.

Fuente imagen:www.ellahoy.com

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